Mantener los hogares y espacios comunitarios limpios es una responsabilidad compartida que contribuye directamente a prevenir la proliferación de roedores y las enfermedades asociadas a su presencia. En ese contexto, la Dirección de Salud del Municipio de Guayaquil difundió siete recomendaciones dirigidas a fortalecer la participación ciudadana y reducir las condiciones que favorecen la presencia de ratas en los barrios.
La primera medida se enfoca en el manejo adecuado de los desechos. “Almacenar la basura correctamente, sacarla en los horarios establecidos y limpiar los lugares luego de que se han llevado la funda”, explicó Juan Carlos González, director de Salud Municipal, al recalcar que pequeñas acciones desde casa ayudan a mantener entornos más seguros y saludables para toda la comunidad.
En esa misma línea, recomendó utilizar recipientes adecuados para depositar los residuos. “Un tacho con tapa; es importante poner un peso en la tapa para evitar que sea levantada por los roedores”, indicó.
Otra acción clave está relacionada con la alimentación de las mascotas. “La comida de sus perros debe colocarse en horarios establecidos; si la mascota no comió, retire el plato y guárdelo”, señaló González, enfatizando que estos hábitos ayudan a evitar focos que atraigan plagas.
La Dirección de Salud también exhorta a las familias a no dejar restos de comida en platos, lavaderos, mesones u hornillas, ya que los roedores suelen regresar durante la noche a los sitios donde encuentran alimento fácilmente.
Entre las recomendaciones adicionales consta sellar huecos, rendijas y espacios por donde puedan ingresar estos animales. Asimismo, se aconseja retirar cajas, objetos en desuso, escombros y materiales acumulados que puedan convertirse en escondites o madrigueras.
Finalmente, González pidió mantener patios, solares y áreas exteriores libres de maleza y desechos, destacando que el cuidado de los espacios comunes también influye en la salud y bienestar de los vecinos.
El Municipio de Guayaquil recordó que la prevención comienza desde casa y requiere del compromiso de todos los ciudadanos. La aplicación constante de estas prácticas fortalece las condiciones sanitarias de los barrios y aporta a una ciudad más limpia, ordenada y saludable.
















