A sus seis años, Urbano encontró en la pintura, el teatro, la danza y la capoeira nuevas formas de aprender, comunicarse y relacionarse con sus compañeros. Tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA) y cursa Inicial II en la Escuela de Educación Básica Hilarte, ubicada en el sector Suburbio-Oeste, donde desarrolla sus habilidades a través de una pedagogía que fusiona el arte y el juego.
Este proceso de aprendizaje es liderado por la Asociación Comunitaria Hilarte, que cuenta con el apoyo técnico y económico de la Alcaldía de Guayaquil. La iniciativa busca que niños, niñas, adolescentes y jóvenes, con y sin discapacidad, así como sus familias, desarrollen sus capacidades mediante experiencias significativas, lúdicas, artísticas, creativas e inclusivas.
Su madre, Candy Pacheco, recuerda que antes de recibir atención especializada su hijo tenía dificultades para comunicarse. Como parte de su proceso, la Dirección de Inclusión Social (DIS) facilitó atención especializada en el Instituto de Neurociencias y en el Área Territorial Inclusiva (ATI) Puerto Lisa, donde accedió a terapias de lenguaje y psicología. “Era un niño que solamente gritaba, lloraba… Hoy es un niño despierto, intenta comunicarse y aquí me ayudan bastante porque, como toda madre, una entra con miedo cuando un hijo ingresa a la escuela”, expresó.
Esta organización forma parte del Programa de Apoyo Económico para la Inclusión e Integración Social, establecido mediante la respectiva ordenanza municipal. La iniciativa cuenta con un presupuesto que supera los USD 1,3 millones anuales. Actualmente, apoya la gestión de 22 organizaciones sociales que brindan atención especializada en los ámbitos educativo, de salud física y mental, estimulación, rehabilitación, desarrollo de autonomía, habilitación laboral, inclusión e integración social para personas con discapacidad, necesidades educativas específicas, trastornos emocionales y sus familias.
“Trabajamos en base a la autogestión y a proyectos inclusivos. Sin el apoyo del Municipio no podríamos llevar adelante este proyecto. Los padres ayudan de cierta forma, pero el 80 % del aporte proviene del Municipio”, expresó Newton Soria, director ejecutivo de la Asociación Comunitaria Hilarte.
Ellos desarrollan diversos proyectos enfocados en el arte, la educación y la rehabilitación. A través de la Escuela de Educación Básica Hilarte atiende a 99 niños y niñas de entre 3 y 11 años. Además, mediante el Centro Artístico Terapéutico (CAT), beneficia a 50 niños y niñas aplicando un modelo pedagógico que incorpora el arte y el juego como herramientas para favorecer el aprendizaje y la inclusión educativa.
La docente María de los Ángeles Andrade explicó que trabajan con el método ASIRI, basado en la filosofía de las 3A (arte, alegría y amor) y las 3C (cuerpo, cabeza y corazón), que propone espacios de aprendizaje significativo y positivo. “El arte es una herramienta con la que nacemos. Siempre jugamos, siempre estamos creando, porque buscamos la forma de que ese conocimiento y aprendizaje lleguen a todos”, dijo.
En Isla Trinitaria, el programa de Rehabilitación con Base Comunitaria (RBC) beneficia a 190 personas con discapacidad, quienes participan en talleres artísticos acompañados de procesos terapéuticos.
A esto se suma el proyecto Construyendo Familias y Comunidades Protectoras, que beneficia a 150 niños, niñas, adolescentes y jóvenes que viven en entornos de alto riesgo. La iniciativa busca contribuir a su educación y ampliar sus oportunidades de desarrollo humano.
A través del apoyo a organizaciones sociales que trabajan en territorio, Guayaquil fortalece la inclusión educativa y social, generando oportunidades para las personas con discapacidad y sus familias, y contribuyendo a la construcción de una ciudad más inclusiva.













