Una locomotora de carga marca Porter, de finales del siglo XIX, presenta aproximadamente un 50 % de deterioro debido a su exposición a la intemperie y a la falta de mantenimiento en los últimos años. Ante esta situación, el Municipio de Guayaquil realizó una inspección técnica para evaluar su estado y promover acciones de conservación, especialmente frente a los posibles efectos del fenómeno climático de El Niño.
La pieza, compuesta por una locomotora y un vagón de aproximadamente ocho metros de longitud, permanece en un área cercana al río bajo administración portuaria. Según registros históricos, podría tratarse del antiguo tren utilizado para transportar mercancías en la Aduana de Guayaquil, cuando esta funcionaba en el actual campus Las Peñas de la ESPOL.
Joaquín Moscoso, coordinador de Patrimonio Cultural, explicó que la intervención municipal busca brindar asistencia técnica gratuita a los responsables del bien, considerado parte del patrimonio cultural nacional por superar los 100 años de antigüedad.
La nueva ordenanza municipal de gestión patrimonial contempla sanciones administrativas y económicas por acciones u omisiones que ocasionen el deterioro o la destrucción de bienes patrimoniales muebles e inmuebles. Sin embargo, “no es propósito del Municipio imponer multas a nadie; el propósito que tiene el Municipio es que se restauren y se conserven los bienes patrimoniales”, enfatizó Moscoso.
Durante la inspección, la restauradora Ana Villalba identificó oxidación en las estructuras metálicas, pérdida de pintura, piezas sueltas y la ausencia del piso original de madera del vagón. No obstante, constató que el motor conserva gran parte de su integridad.
La profesional detalló las intervenciones que deberá ejecutar el responsable del bien, bajo la supervisión de un restaurador acreditado: “Retirar las partes que ya no cumplen sus funciones, la pintura, hacer un trabajo directo en el metal, hay que desoxidar, hay que inhibir el metal, completar las partes que estén faltantes (…) Dependiendo del número de personal, se necesitarían unos dos o tres meses más o menos”, manifestó Villalva.
Su restauración y puesta en valor en un espacio público permitirían recuperar un importante testimonio de la historia comercial de Guayaquil, contribuir al ornato urbano y fortalecer la imagen institucional de su custodio, como ocurre con iniciativas de conservación patrimonial en otras ciudades portuarias.
La Coordinación de Patrimonio Cultural prepara un informe con estas y otras recomendaciones técnicas que será notificado a los responsables de la locomotora, con el fin de prevenir mayores daños y promover su conservación.









