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Educación, planificación y conservación impulsan el crecimiento verde

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La construcción de una ciudad sostenible no depende únicamente de sembrar árboles. Requiere planificación, normas, educación ambiental y acciones permanentes que permitan preservar los ecosistemas y fortalecer la relación de los ciudadanos con su entorno. Bajo esa visión, el Municipio de Guayaquil impulsa una estrategia integral para consolidar y ampliar su infraestructura verde.

 

Como parte de esta política ambiental, la Dirección General de Ambiente y Preservación de Áreas Verdes (DAPAV) desarrolla los programas "La Sostenibilidad va a tu Aula" y "La Sostenibilidad para Todos", iniciativas gratuitas enfocadas en fortalecer la educación ambiental mediante charlas sobre cambio climático, biodiversidad y cuidado del entorno, dirigidas a estudiantes, empresas y organizaciones.

 

Gracias a estas iniciativas, 57.500 ciudadanos, entre niños y adultos, han sido sensibilizados en temas ambientales, fortaleciendo una cultura ciudadana orientada al cuidado y preservación de los recursos naturales. Este trabajo permanente forma parte de las acciones que permitieron que Guayaquil fuera reconocida como una ciudad referente en gestión ambiental. La distinción como Ciudad Árbol del Mundo responde a un modelo integral de manejo del arbolado urbano que cumple estándares internacionales y prioriza el desarrollo responsable de la infraestructura verde.

 

El reconocimiento no se sustenta únicamente en la siembra de árboles, sino en una política pública respaldada por normativa, planificación técnica, inversión y programas permanentes orientados a garantizar la sostenibilidad ambiental de la ciudad.

 

Uno de los pilares de este modelo es la ordenanza que regula el manejo de los espacios verdes y del arbolado urbano, donde los árboles son reconocidos como un componente esencial de la infraestructura verde de Guayaquil. Esta normativa promueve la biodiversidad y destaca los beneficios ecosistémicos que aporta el arbolado, entre ellos la captura de carbono, la generación de sombra y el mejoramiento de la calidad del aire. Además, establece medidas estrictas para su cuidado. Quienes talen o afecten árboles sin la debida autorización técnica pueden recibir sanciones de hasta 50 salarios básicos unificados y deberán reponer un mínimo de 10 árboles por cada ejemplar intervenido.

 

A estas acciones se suma un Plan de Gestión del Arbolado Urbano sustentado en diagnósticos técnicos e información actualizada, que orienta las estrategias de mantenimiento, recuperación y ampliación de la cobertura vegetal a corto, mediano y largo plazo. Este proceso también contempla recursos, personal especializado y programas permanentes que fortalecen una gestión sostenible. El compromiso institucional también alcanza la protección de la fauna silvestre. Desde que el Municipio asumió esta competencia en enero de 2024 hasta mayo de 2026, se han realizado 685 rescates, una gestión que refleja el trabajo sostenido en favor de la biodiversidad y el bienestar de las especies urbanas.

 

La articulación de estas acciones permitió que el programa internacional Tree Cities of the World reconociera a Guayaquil como una ciudad que no solo planta árboles, sino que los protege, administra y planifica como parte esencial de su desarrollo urbano sostenible, fortaleciendo la calidad de vida de sus habitantes y construyendo un legado ambiental para las futuras generaciones.

 

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