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Guayaquil vive un auge de bandas de marcha juveniles

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Cada vez es más común ver y escuchar bandas de marcha practicando en las calles, parques y barrios de Guayaquil. Esa presencia se hizo evidente este sábado durante la segunda edición de la Copa Juventud, que reunió a 1.700 participantes de 24 agrupaciones en la Concha Acústica del Parque Samanes.

 

La acogida de este encuentro refleja el crecimiento de un movimiento que ha cobrado fuerza en la ciudad. Durante los últimos dos años se crearon 37 bandas independientes, según registros de la Dirección General de Vinculación con la Comunidad del Municipio de Guayaquil.

 

Este crecimiento también ha estado acompañado por la generación de espacios para que las agrupaciones se presenten, intercambien experiencias y eleven su nivel. Durante la actual administración, la Dirección ha organizado 33 desfiles, 22 festivales y dos ediciones de la Copa Juventud.

 

Una de estas agrupaciones es Show Band Guayaquil, creada hace dos años y conformada por 150 integrantes, quienes ensayan todos los sábados en el parque lineal de la ciudadela Bolivariana. Tambores, liras, güiros y bastoneras forman parte de su puesta en escena. Para su director, Blake Córdoba, las competencias motivan a las agrupaciones a mejorar su preparación. “Esto nos ayuda a subir el nivel, tanto bandas de unidades educativas como independiente. (…) Nos ayuda a superarnos como tal”, expresó.

 

En las calles 19 y Huancavilca ensaya el Grupo Independiente Arte Latino, dirigido por Wendy Gabino, que tiene un año y dos meses de trayectoria. “Los fines de semana ellos se concentran en la música, en el baile y ya no están pensando en otras cosas, que andar en las calles. Aquí encuentran amistades buenas, tener una mente más positiva en todo esto”, manifestó Gabino.

 

El Club de Bastoneras Charlotte Arámbulo, creado a mediados de 2025 en Samanes, reúne a 300 integrantes entre niñas y adolescentes. Sus uniformes y pompones rosados se han convertido en su principal distintivo. “Ellas aman ser bastoneras y son muy dedicadas (…) Guayaquil está lleno de talentos, de verdad, mucho talento tiene Guayaquil”, afirmó Charlotte Arámbulo, quien también destacó el esfuerzo de las integrantes y sus familias para mantener los entrenamientos.

 

La tradición de las bandas de marcha, históricamente vinculada a la comunidad educativa, cobra un nuevo impulso en Guayaquil con el surgimiento de agrupaciones independientes y nuevos espacios de participación en los barrios. Detrás de cada presentación hay horas de ensayo, familias que acompañan y jóvenes que encuentran en la música y el arte una forma de compartir, aprender y fortalecer sus vínculos con la comunidad.

 

 

 

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