Lo que comenzó como una carrera en el fútbol profesional terminó convirtiéndose en una vocación de servicio para Michael Nagua, quien hoy dedica sus días a formar a niños y jóvenes en una de las 15 Escuelas Sociodeportivas impulsadas por el Municipio de Guayaquil, en alianza con la Junta de Beneficencia y el Atlético de Madrid. El proyecto ha beneficiado a 6.278 niños y niñas de distintos sectores de la ciudad.
Tras su paso por clubes como Deportivo Cuenca, Imbabura Sporting Club y Everest, el oriundo del cantón Pasaje, provincia de El Oro, encontró en la enseñanza una nueva manera de seguir vinculado al deporte. “Cuando uno termina su carrera como futbolista lo que menos piensa es en ser entrenador, pero el amor por el deporte me fue llevando por este camino y hoy lo disfruto muchísimo”, comentó el entrenador mientras observa a sus jugadores.
Desde la cancha, Nagua destaca la evolución que ha tenido la formación deportiva infantil en los últimos años, especialmente por la preparación técnica que reciben los entrenadores y la metodología aplicada en cada práctica. “Antes muchos aprendían con entrenadores empíricos. Ahora tienen profesores preparados, metodologías de trabajo y una planificación desarrollada junto con el Atlético de Madrid. Eso cambia totalmente la formación del niño”, explicó.
Más allá del rendimiento deportivo, el entrenador resalta el impacto social que generan estas escuelas en familias que no cuentan con recursos para acceder a academias privadas. “La escuela es gratuita y eso ya representa una ayuda enorme. Aquí llegan chicos de distintos sectores y muchos encuentran una oportunidad que antes no tenían”, señaló.
A este respaldo se suma la Tarjeta Guayaca Sport, que permite a los jugadores movilizarse gratuitamente hacia entrenamientos y partidos, facilitando así la continuidad de los procesos formativos. “Hay chicos de bajos recursos que gracias a la tarjeta pueden venir constantemente a entrenar. A los padres les ayuda muchísimo para que los niños no abandonen el proceso”, comentó.
Durante los casi cuatro años de ejecución del proyecto, Nagua también ha sido testigo del crecimiento deportivo de varios jóvenes que hoy compiten en escenarios de mayor nivel. “Hoy ya hay chicos que estuvieron aquí y ahora juegan campeonatos nacionales. Eso motiva al resto porque ven que sí se puede llegar más lejos”, dijo.
En el Día del Entrenador de Fútbol, que se conmemora cada 13 de mayo, historias como la de Michael Nagua reflejan el compromiso de quienes, desde una cancha, no solo enseñan a jugar fútbol, sino que también acompañan, orientan y abren nuevas oportunidades para la niñez y juventud guayaquileña.











