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La ciudad que empezó a cerrar brechas en infraestructura y servicios básicos

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Guayaquil creció con rapidez y de manera desigual. Mientras algunos sectores consolidaban su infraestructura, otros seguían esperando servicios esenciales como agua potable, alcantarillado, mejores sistemas de drenaje o soluciones de movilidad. Estas necesidades se convirtieron en brechas que marcaron durante años la vida de miles de familias.

 

Entre mayo de 2023 y julio de 2026, la ciudad empezó a responder a estas demandas en sectores históricamente relegados mediante proyectos de agua potable, alcantarillado, saneamiento, drenaje, movilidad y transporte. Algunos están en ejecución y otros ya muestran sus primeros resultados, pero todos forman parte de un mismo proceso: ampliar el acceso a infraestructura esencial para una ciudad que continúa creciendo.

 

Durante esta administración, más de 85 mil habitantes han accedido a servicios básicos, un derecho universal consagrado en la Constitución. Este avance ha sido posible gracias al incremento de la inversión: desde el inicio de la gestión del alcalde Aquiles Alvarez, EMAPAG ha destinado aproximadamente USD 261 millones para este propósito.

 

El agua como punto de partida

 

Pocas necesidades reflejan con tanta claridad las desigualdades urbanas como el acceso al agua potable. Entre los sectores que han incorporado este servicio constan Sergio Toral, Realidad de Dios, San Francisco (parte alta), Chongón, el sector rural de Puná y Tenguel.

 

En 2025 inició la construcción del Quinto Acueducto, una de las obras hidrosanitarias más importantes ejecutadas en los últimos años. Esta infraestructura permitirá llevar agua potable a sectores del noroeste que todavía dependen de tanqueros y, al mismo tiempo, fortalecerá el servicio en otras zonas de la ciudad. Monte Sinaí también avanza hacia la cobertura total de este servicio. Actualmente se ejecuta una obra que contempla nuevas redes, conexiones domiciliarias, reservorios y estaciones de bombeo, con el objetivo de que miles de familias accedan progresivamente al agua potable.

 

Alcantarillado y saneamiento

 

Sectores como Ignacio de Loyola, Reinaldo Quiñónez y Nueva Prosperina fueron incorporados al sistema de alcantarillado sanitario. Actualmente, en Sergio Toral 1 se ejecuta la instalación de tuberías que permitirán ampliar esta cobertura.

 

Por más de un siglo, Pascuales creció sin un sistema integral de alcantarillado sanitario. Esa realidad empezó a cambiar con una obra que permitirá dotar, finalmente, de este servicio básico a miles de familias. De igual manera, en Sergio Toral se ejecuta la instalación de tuberías que incorporarán a miles de habitantes a una red que mejorará las condiciones sanitarias, protegerá la salud pública y contribuirá al cuidado del ambiente.

 

Este esfuerzo se complementa con la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Los Merinos. Una vez concluida, tratará las aguas residuales de 1,5 millones de habitantes antes de su descarga al río Daule, reduciendo el impacto ambiental y fortaleciendo el sistema de saneamiento de Guayaquil.

 

Mitigación de los efectos de las lluvias

 

Cada invierno pone a prueba el sistema de drenaje de una ciudad atravesada por esteros y cuencas hidrográficas, con extensas zonas bajas y un crecimiento urbano que, durante años, superó el desarrollo de la infraestructura pluvial.

 

Frente a esta realidad, el Municipio ejecuta desde 2023 el Plan Choque para fortalecer el sistema de drenaje. En sus tres fases, el plan suma 58 obras y una inversión de USD 21,1 millones, que incluyen la construcción de ductos cajón, colectores, estaciones de bombeo y otras infraestructuras hidráulicas.

 

Sauces, Alborada, Samanes, Voluntad de Dios, Mapasingue Oeste, Sergio Toral y la avenida Gustavo Noboa forman parte de las zonas intervenidas para reducir el impacto de las lluvias.

 

Movilidad

 

El crecimiento del parque automotor y la expansión urbana sin una planificación adecuada generaron puntos de congestión que requerían soluciones de mayor escala. Durante este período se han entregado cinco soluciones viales: Vía Perimetral, avenida 25 de Julio, avenida Juan Tanca Marengo, avenida Las Américas y el nuevo ingreso a Chongón.

 

A estas obras se suman dos proyectos actualmente en ejecución en las avenidas del Bombero y Juan Tanca Marengo, que buscan mejorar la circulación en zonas estratégicas de la ciudad. También se incorporó la primera intersección divergente del país, construida en la avenida Isidro Ayora; cinco nuevos pasos peatonales y la repotenciación de otras 15 estructuras.

 

El programa permanente de mantenimiento vial ha permitido intervenir 1.670 kilómetros de calles y avenidas en distintos sectores. De este total, más de 300 kilómetros corresponden a calles de tierra que fueron pavimentadas en sectores como Flor de Bastión, Nuevo Guayaquil, Tiwinza, Valle de la Flor y Las Delicias.

 

Además, mientras avanzan los proyectos definitivos de servicios básicos en otros sectores, el Municipio ejecuta trabajos de reconformación vial para mejorar las condiciones de circulación. Uno de esos casos es Ciudad de Dios, donde por primera vez se intervinieron más de 50 calles, facilitando el acceso de los moradores.

 

Una ciudad más conectada

 

La Troncal 4 incorporó al sistema Metrovía a sectores del Suburbio, extendiendo el servicio hacia una de las zonas más pobladas de Guayaquil.

 

A esto se suma la Terminal Terrestre Costa, una infraestructura destinada a ordenar la salida y llegada del transporte intercantonal e interprovincial desde el suroeste, acercando este servicio a miles de usuarios y descongestionando la terminal principal.

 

El Guayaquil del futuro

 

La ciudad incorporó nuevas herramientas para orientar su crecimiento. La Guía de Diseño de Calles establece criterios técnicos para planificar espacios urbanos más seguros, accesibles y funcionales, promoviendo un equilibrio entre peatones, ciclistas, transporte público y vehículos particulares.

 

Estas obras representan un cambio de enfoque: no se trata únicamente de construir más infraestructura, sino de planificarla y ejecutarla para resolver desigualdades y atender necesidades históricas de la población.

 

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