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Basura en el Estero Salado amenaza los ecosistemas y agrava el riesgo de inundaciones durante las lluvias

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Los desechos abandonados en calles, aceras, canales y espacios públicos no desaparecen. Con cada lluvia, gran parte de esos desperdicios es arrastrada hasta el Estero Salado, donde afecta uno de los ecosistemas más importantes de Guayaquil y compromete el funcionamiento natural de sus ramales.

 

Las precipitaciones registradas en octubre han vuelto a poner en evidencia las consecuencias de una inadecuada disposición de residuos. Lo que comienza como basura arrojada en la vía pública termina en los cuerpos de agua, obstruyendo el flujo natural y aumentando la vulnerabilidad de sectores cercanos ante anegamientos.

 

Más allá de las afectaciones urbanas, el impacto alcanza al entorno natural. Plásticos, envases y otros materiales desechados deterioran las riberas, alteran el equilibrio ambiental del manglar y generan condiciones que afectan la fauna y la flora propias de este ecosistema. “Sabemos que Guayaquil se encuentra rodeado de esteros y, si la gente bota basura y no cumple con los protocolos establecidos, estos residuos llegan a los ramales, lo que ocasiona que se obstruya el flujo del agua y se genere acumulación”, explicó Tania Guerrero, directora (e) de Ambiente del Municipio de Guayaquil.

 

La magnitud de esta problemática se refleja en las tareas de limpieza que se ejecutan de manera permanente. Durante 2026, la empresa Visolit, bajo la coordinación de Dirección de Aseo Cantonal, Mercados y Servicios Especiales (DACMSE) y la Dirección de Ambiente, retiró aproximadamente 1.726 toneladas de desechos del Estero Salado. Las intervenciones se realizaron en sectores como la Isla Trinitaria, la Playita del Guasmo, San Eduardo y Urdesa.

 

A estas acciones se suman los controles técnicos que permiten identificar posibles afectaciones al ecosistema. La Dirección de Ambiente desarrolla inspecciones y elabora informes especializados para poner en conocimiento de las autoridades competentes los casos que puedan requerir intervención. “Si lo hemos visto, lo hemos evidenciado, nosotros hemos puesto en conocimiento a la autoridad ambiental competente para que ellos, dentro del ámbito de sus competencias, puedan iniciar las acciones correspondientes”, agregó Guerrero.

 

La prevención también forma parte de la estrategia municipal. Entre septiembre y octubre de 2026, un total de 1.235 ciudadanos participó en jornadas de sensibilización relacionadas con el fenómeno de El Niño, en las que se promovió el manejo adecuado de los desechos y el cuidado de los cuerpos de agua.

 

Mientras continúan las labores de limpieza y monitoreo, el desafío sigue estando en evitar que los desperdicios lleguen al sistema estuarino. La protección del Estero Salado no solo contribuye a conservar los manglares y la biodiversidad que alberga, sino también a reducir los impactos que las lluvias pueden generar en distintos sectores de la ciudad.

 

 

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