El barrio Las Peñas, uno de los espacios patrimoniales más emblemáticos de Guayaquil, ha marcado a generaciones de artistas. En sus casas, galerías y talleres han creado y expuesto algunos de los artistas más destacados de las artes plásticas ecuatorianas. Uno de ellos fue José Carreño Coronado, ganador del Primer Premio del Salón de Julio en 1971, 1973 y 1975; del segundo premio en 1968, y de diversos reconocimientos internacionales.
La influencia del barrio sigue viva. La vista al río, la calle empedrada, las casas antiguas y el paso constante de visitantes alimentan el trabajo de artistas como Edgar Calderón, quien abre todos los días las puertas de su taller y pinta frente al público. “Este es un espacio donde creo mis composiciones urbanas, donde me inspiro para trabajar y dar un poco de alegría al turista que pasa diariamente por el barrio Las Peñas”, expresó Calderón.
En esa misma línea está el taller y galería de Ricardo Mafaldo y su padre, Antonio, quienes llevan más de 20 años vinculados a la zona. En este espacio se exhiben las obras de cinco artistas con estilos como paisajismo, arte abstracto, figurativo y retrato.
“Es una oportunidad para que el artista se dé a conocer también a nivel internacional, porque es un lugar turístico. Vienen visitantes de todos lados, por eso los artistas aprovechan las fiestas julianas para reencontrarse con ese público que en algún momento adquirió una obra”, señaló Ricardo Mafaldo.
La Galería Gaviria también forma parte de esta tradición. Su propietario, José Gaviria Castro, recordó que su familia está vinculada a la pintura desde hace varias generaciones. “Este es un lugar conocido por el arte. Aquí las personas encuentran obras directamente del pintor, del creador, y eso hace que la experiencia sea distinta”, indicó Gaviria.
Marcelo Camacho, pintor y escultor, destacó que la Asociación Cultural Las Peñas, que este año celebra 60 años de trayectoria, mantiene exposiciones especiales en la Casa del Artista Plástico, ubicada en la calle Numa Pompilio Llona, casa 173.
Así, Las Peñas no solo conserva la memoria arquitectónica de Guayaquil. También mantiene viva una tradición: el de los artistas que siguen creando, exponiendo y recibiendo al público en uno de los barrios más simbólicos de la ciudad.














