En una época marcada por las pantallas y las constantes notificaciones, dedicar unas horas a una actividad artística se ha convertido en una oportunidad para desconectarse del teléfono celular y reconectar con la creatividad. Esa experiencia viven los participantes de los talleres de arte gratuitos que impulsa el Municipio de Guayaquil en el Museo Nacional del Cacao.
La escena se repite cada semana: veinte alumnos observan atentamente las indicaciones del mediador, analizan cada trazo y seleccionan cuidadosamente los colores antes de plasmarlos en el papel. Poco a poco, la concentración desplaza las distracciones cotidianas y el arte se convierte en el centro de atención.
Durante esta jornada, los participantes exploran la técnica del óleo pastel. Los materiales son proporcionados por el museo, permitiendo que cada persona se enfoque en experimentar con formas, tonalidades y texturas en un ejercicio que estimula los sentidos y fomenta nuevas formas de expresión.
La experiencia ha generado un impacto inmediato entre los asistentes. “Es bastante entretenido, de hecho, en el poco tiempo que he estado presente me he olvidado también del teléfono. He estado bastante concentrado en lo que nos dice el instructor”, comentó Issac Parada.
Él formó parte de la primera sesión, realizada la semana anterior, cuando los asistentes trabajaron en el dibujo de elementos botánicos. Ahora, el aprendizaje avanza hacia el paisajismo, incorporando nuevos desafíos técnicos y compositivos que fortalecen las habilidades desarrolladas durante el proceso.
Más allá de la enseñanza artística, estos talleres se han convertido en una puerta de entrada para que los ciudadanos descubran y se apropien de los espacios culturales de la ciudad. Es el caso de Mercedes Guillén, quien visitó por primera vez el Museo Nacional del Cacao motivada por la recomendación de una amiga. “Por una amiga, me dijo vamos a conocer el Museo del Cacao, y no lo conocía, viviendo muchos años aquí en Guayaquil”.
Ubicado en el Rincón Mágico de Guayaquil, entre las calles Panamá e Imbabura, el Museo Nacional del Cacao se consolida como un espacio de encuentro para el aprendizaje, la creatividad y la difusión del patrimonio local. Sus puertas están abiertas al público los martes, jueves y domingos, de 10h00 a 17h00, mientras que los viernes y sábados extiende su horario hasta las 20h00.
La entrada es gratuita gracias a la inversión del Municipio de Guayaquil, que cubre el 100% de los costos operativos del museo. De esta manera, se asegura el acceso ciudadano a espacios culturales que promueven el arte, rescatan la memoria histórica y generan experiencias enriquecedoras para personas de todas las edades.








