Una fotografía frente al monumento a Simón Bolívar, con la Catedral Metropolitana como telón de fondo, ha pasado de generación en generación entre quienes visitan el Parque Seminario. Más que una imagen de recuerdo es una tradición que conecta historias familiares, reencuentros y nuevos comienzos en uno de los espacios más emblemáticos del centro de Guayaquil.
Ubicado entre las calles Chile, 10 de Agosto, Chimborazo y Clemente Ballén, este parque sigue siendo un punto de encuentro que resiste el paso del tiempo. Cada semana, miles de personas recorren sus senderos, se fotografían junto a sus monumentos y comparten momentos que terminan formando parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Entre ellas está la historia de Jimmy Camacho, quien llegó acompañado de su nieto para replicar una fotografía que lo conecta con sus propios recuerdos. Mientras caminaban por el parque, evocó la primera vez que visitó este lugar cuando tenía 17 años y decidió inmortalizar un nuevo capítulo de esa tradición familiar. “Recuerdo que vengo a este parque desde hace cuarenta años y he visto pasar generaciones de personas con diferentes atuendos, la gente usaba antes sombrero, corbatín y guayabera. Este parque lo donó un millonario, un filántropo, el señor Seminario”.
Como él, cientos de visitantes encuentran en este espacio un vínculo con su historia personal. Para Vanessa Monserrate, volver al Parque Seminario significó reencontrarse con los recuerdos de su infancia y dar paso a una nueva etapa de su vida. Junto a Josue Armen eligió uno de los puntos más tradicionales del lugar, los jabalíes ubicados en la esquina sureste, para conservar un nuevo recuerdo. “Siempre venía con mis papas a pasear al centro y el malecón y este parque sigue tal cual como lo recuerdo. Siento felicidad, recordar todo eso y ahora comenzar con mi pareja actual”, comentó Monserrate.
Por su parte, Josue destacó el valor de estos espacios para la convivencia ciudadana. “Me parece bien la parte del Municipio como está manteniendo estos espacios, donde podemos disfrutar en pareja y con familia”, resaltó.
La experiencia que viven diariamente los visitantes es posible gracias al trabajo permanente de conservación que ejecuta Parques EP. Las labores incluyen limpieza diaria, lavado quincenal de pisos y monumentos, poda, control fitosanitario, riego cinco veces por semana y mantenimiento de estanques y canales. Además, el parque cuenta con personal de seguridad y señalética orientada a promover el cuidado del espacio público.
Sin embargo, uno de los principales símbolos del Parque Seminario sigue siendo su población de iguanas, un atractivo que llama la atención tanto de turistas nacionales como extranjeros. Se estima que entre 260 y 320 ejemplares habitan en este espacio patrimonial, donde reciben alimentación diaria con frutas y vegetales frescos, controles veterinarios periódicos y atención especializada cuando es necesario.









