El equipo de Rescate y Búsqueda Urbana (USAR, por sus siglas en inglés) del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil (BCBG) se ha consolidado como una fuerza especializada en búsqueda y rescate urbano, con acreditación internacional y reconocimiento como uno de los mejores equipos en su campo en Latinoamérica.
Su labor ha sido fundamental en desastres nacionales e internacionales. En 2016, durante el terremoto de Manabí, 200 bomberos rescataron a personas atrapadas en zonas completamente devastadas. Un año después, en 2017, 15 rescatistas viajaron a México para brindar apoyo tras un sismo de magnitud 7.1. Más recientemente, en 2026, los canes Vigo y Ragnar, junto a 59 bomberos, llegaron a Venezuela en respuesta al terremoto de magnitud 7.5 registrado en La Guaira. Esta misión les valió la medalla "Héroe de Venezuela", otorgada por la Presidencia de ese país, como reconocimiento a su incansable labor humanitaria.
Estos 100 rescatistas voluntarios no solo representan valentía y heroísmo, sino también la solidaridad que enaltece a toda la ciudad. Por ello, la Alcaldía de Guayaquil reconocerá su trayectoria con la entrega de la presea al Mérito de Servicio Social "Rosa Borja Febres-Cordero de Icaza", durante la sesión solemne que se realizará el próximo sábado 25 de julio.
El equipo USAR tiene como misión atender emergencias de alta complejidad, como rescates en estructuras colapsadas, operaciones técnicas y otras situaciones de alto riesgo. Actualmente, sus integrantes trabajan bajo estándares nacionales e internacionales, respaldados por tecnología de punta y herramientas innovadoras como sonares, cámaras de alta definición y escáneres, además de cuatro perros rescatistas altamente entrenados.
Jorge Mora Bonilla, jefe de Operaciones USAR, afirmó que cada misión deja una huella profunda, no solo física, sino también emocional, aunque está acompañada por la satisfacción de haber brindado ayuda a quienes atraviesan momentos de mayor vulnerabilidad.
"Uno de los momentos más tensos en el terremoto de Venezuela fue cuando estuvimos dentro de una estructura y hubo una réplica. Se tomó la decisión de no salir porque encima de nosotros teníamos tres pisos que no habían colapsado. El hueco por donde habíamos ingresado era el lugar más seguro para salvaguardar la vida de los rescatistas", recordó Mora al referirse a las decisiones tomadas durante ese rescate.
Detrás de cada operación existen años de entrenamiento, dedicación y sacrificio personal. Jorge Montanero Illingworth, jefe de la División de Rescate, destacó que el trabajo de los rescatistas voluntarios no solo exige preparación física y técnica, sino también fortaleza emocional, coordinación en equipo y fe en Dios como pilares fundamentales para su desempeño diario.
Agradeció al Cabildo por la distinción que recibirán, al considerar que representa un reconocimiento a la experiencia y preparación del equipo. "Ese granito de arena ha sido reconocido y nosotros lo que queremos es seguir sirviendo a nuestra ciudad. Siempre será valorado lo que nosotros recibamos; y, más si es de la ciudad natal", indicó.
La labor de estos hombres y mujeres constituye, por sí misma, una presea al mérito que llena de orgullo a los habitantes de Guayaquil y reafirma el espíritu solidario de una ciudad que siempre está dispuesta a ayudar.
















