La música se convirtió en el escenario donde el esfuerzo, la disciplina y la pasión de 25 alumnos del Centro de Arte Comunitario ZUMAR Plaza Casuarina brillaron durante el festival "Pórtico de Oro, canto a Guayaquil Entre Voces y Costumbres", realizado como parte de la programación por las fiestas julianas.
Durante la jornada, los jóvenes interpretaron temas emblemáticos que forman parte de la memoria musical e identidad de la ciudad, como Guayaquil de mis abuelos, Guayaquil de mis amores, Guayaquileño, Vasija de Barro, Fatalidad y El Aguacate, demostrando el resultado de su formación artística y su conexión con el patrimonio cultural ecuatoriano y latinoamericano.
El festival, organizado por la Coordinación General de Proyectos ZUMAR, refleja el compromiso de la institución con la promoción del arte y la cultura a través de programas gratuitos que fortalecen las habilidades de niños, adolescentes y adultos en disciplinas como canto, guitarra, teclado, percusión, teatro y danza. Estas iniciativas no solo impulsan el desarrollo de nuevos talentos, sino que también fomentan la interpretación de diversos géneros musicales y contribuyen a preservar el legado cultural de Guayaquil.
Sobre el escenario, los participantes demostraron seguridad, dominio escénico y una notable evolución artística. Entre ellos destacó Kiara Sancán, de 15 años, quien interpretó Guayaquileño con gran emoción. "Gracias a que el Municipio de Guayaquil ha hecho cursos gratis, yo pude volver a estudiar. Tenemos nuevas oportunidades y desarrollamos nuevos talentos", comentó.
Otra de las presentaciones más aplaudidas fue la de Natalia Vargas, baterista de 16 años, quien acompañó la interpretación de Fatalidad, inmortalizada por Julio Jaramillo. "Me inspiré porque mi hermana toca el bajo y eso me llamó la atención. De ahí empecé a practicar la batería. Siento que nos dan la oportunidad de aprender nuevas cosas", dijo.
El festival también representó una experiencia inolvidable para quienes debutaron en un escenario. Diana Márquez participó por primera vez en un encuentro artístico y destacó el impacto que han tenido las clases en su vida. "Estas clases son excelentes y muy accesibles. Mi sueño es cantar junto a mis hijos Isaac y Samuel. Invito a más personas a aprender arte para que puedan cumplir sus sueños", expresó.
Con iniciativas como esta, ZUMAR continúa consolidándose como un espacio de formación, inclusión y desarrollo cultural, donde el arte fortalece las capacidades de sus alumnos y contribuye a mantener vivas las tradiciones musicales que forman parte de la identidad guayaquileña.











