Categorías
Ciudadano

Nuevas habilidades, nuevos ingresos: ZUMAR impulsa el emprendimiento comunitario

Compártelo por:

Para Anita Gómez, aprender a coser a sus 63 años significó abrir una puerta que durante mucho tiempo permaneció cerrada. Moradora de Bastión Popular y viuda, vive con sus dos hijos y encontró en los talleres de habilidades productivas de ZUMAR una oportunidad para retomar una actividad que siempre le gustó y convertirla en una fuente de ingresos.

 

“Es importante que nosotros, como adultos mayores, nos dediquemos a hacer algo por nosotros mismos”, contó Anita, quien ya culminó un curso de elaboración de pijamas y ahora participa en el taller de alta costura. Allí aprende técnicas para confeccionar vestidos de novia, quinceañeras y de gala, además de trabajar con pedrería.

 

Durante su juventud estuvo dedicada a la labor comunitaria y al hogar, pero ahora decidió apostar por una afición que puede convertirse en una herramienta para salir adelante. “Siempre debemos tener un as en la manga y no estar pidiendo a nadie”, afirmó. Su decisión ya se refleja en hechos: adquirió sus propias máquinas de coser y comenzó a comercializar las pijamas y ropa deportiva que confecciona.

 

Ahora espera ampliar su cartera de clientes con pedidos para actividades escolares y avanzar hacia su principal objetivo: contar con un espacio propio y generar nuevas plazas de trabajo. “Voy a seguir adelante, voy a tener mi taller y tener más personas que estén conmigo”, aseguró.

 

La posibilidad de emprender también representa una alternativa para Elizabeth Hidalgo, de 63 años. Hace 12 años perdió su empleo y, aunque no pudo jubilarse, buscó mantenerse activa. Residente del bloque 5 de Bastión Popular, llegó a ZUMAR para aprender nuevas habilidades y encontró en el tejido y las manualidades una opción para generar ingresos. “Cuando la gente va creciendo en edad ya es más difícil conseguir trabajo. Vi en esto la oportunidad de tener un emprendimiento”, explicó Elizabeth, quien anteriormente aprendió en ZUMAR a elaborar bolsos, carteras y mochilas y ahora profundiza sus conocimientos en tejido.

 

Además de prepararse para iniciar una actividad productiva, Elizabeth destaca que los talleres le han permitido ampliar su círculo social, mantenerse activa y encontrar nuevas motivaciones. “Es importante tener un plan B y poder aprender un oficio”, sostuvo.

 

A esto se suma el acceso gratuito a la capacitación, un aspecto que considera fundamental para quienes buscan aprender sin asumir los costos de cursos particulares. “No en todas partes se puede conseguir un curso que normalmente son caros”, indicó, al destacar el respaldo que reciben de la Alcaldía de Guayaquil y ZUMAR.

 

Para Juana Monaga, de 51 años, aprender a elaborar trenzas también abrió una posibilidad de generar recursos para su hogar. Vive con sus cuatro hijas, tres de ellas menores de edad, y conoce de cerca las dificultades de sostener a una familia cuando las oportunidades laborales son escasas. Antes tenía un pequeño restaurante, pero tuvo que cerrarlo. Desde entonces combina las tareas del hogar con distintas actividades para conseguir ingresos. “Es muy difícil ser el sostén de la casa”, relató.

 

Ante esa necesidad, Juana acudió a ZUMAR junto con una de sus hijas. En los talleres aprendieron a realizar coletas, trenzas africanas y rastas, conocimientos que rápidamente comenzaron a convertirse en oportunidades de trabajo. Hasta el momento, cuenta que ya ha sido contratada en tres ocasiones para realizar peinados y trenzas.

 

Las experiencias de Anita, Elizabeth y Juana reflejan cómo la capacitación puede convertirse en un primer paso hacia la independencia económica. En los talleres de habilidades productivas de ZUMAR, el aprendizaje de costura, tejido, manualidades o técnicas de peluquería no se queda únicamente en el aula: puede transformarse en productos y servicios que encuentran clientes y, con ello, en una alternativa para generar ingresos.

 

“Tenemos esa ayuda de ZUMAR y el Municipio”, destacó Juana, quien invita a otros vecinos a acercarse y conocer las opciones de capacitación disponibles.

 

Para ellas, aprender un oficio representa mucho más que adquirir una nueva destreza. Es la posibilidad de mantenerse activas, recuperar una afición, desarrollar un emprendimiento y construir nuevas oportunidades cuando conseguir un empleo formal se vuelve más difícil.

 

Compártelo por:

Noticias Relacionadas