El patrimonio musical de Guayaquil también se preserva desde las nuevas generaciones. Veinte niños y adolescentes, de entre 10 y 18 años, protagonizaron el concierto "Canto y Armonía", una presentación que rindió homenaje a la ciudad a través de la interpretación de géneros tradicionales ecuatorianos y latinoamericanos.
El recital reunió a estudiantes del Centro de Difusión Musical Nicasio Safadi y de la Escuela de Música Armonía, sede Ceibos, como parte de la programación por las fiestas de Guayaquil. La actividad abrió un espacio para que jóvenes talentos demostraran su formación artística y su compromiso con la preservación de la identidad musical de la ciudad.
Hugo Idrovo, jefe del Museo de la Música Popular Julio Jaramillo, explicó que el evento busca impulsar a nuevos intérpretes comprometidos con ese legado cultural. “Guayaquil se merece lo mejor en el canto, tanto de profesionales como de aficionados, y en este caso de los jóvenes que custodian nuestro tesoro musical”, destacó.
Los estudiantes del Centro de Difusión Musical iniciaron su formación hace un año gracias a una beca obtenida en 2025, mientras que los alumnos de la Escuela de Música Armonía cuentan con cerca de dos años de preparación artística.
Entre los participantes estuvieron Ayleen Manso, Rafael Fernández, Brithany Cortez, Kevin Almeida y Nohelia Guerra, quienes representan a una nueva generación de intérpretes que fortalece el patrimonio musical ecuatoriano.
El repertorio incluyó pasillos, albazos, polcas, boleros y yaravíes, además de composiciones inspiradas en la Costa y la Sierra, ofreciendo un recorrido por la riqueza musical del Ecuador y resaltando la diversidad de sus expresiones culturales.
El concierto también contó con el respaldo del público. Fabricio Peralta Díaz enfatizó la importancia de estos espacios promovidos por el Municipio de Guayaquil para fortalecer la identidad cultural desde edades tempranas. “Una manera de difundir nuestra cultura musical es incentivando a los niños y adolescentes. Para que se adentren en el conocimiento de la música ecuatoriana del pasillo que es nuestro máximo representante”, concluyó.










