A las 10:00 en punto sonó la alarma. Un sismo de magnitud 7,4, con epicentro frente a las costas de Salinas y a 20 kilómetros de profundidad, activó de inmediato el COE Cantonal de Guayaquil. En cuestión de minutos, instituciones públicas y privadas se pusieron en movimiento para enfrentar el escenario simulado de un terremoto de gran intensidad. Tanto el INOCAR como la Secretaría de Gestión de Riesgos descartaron la generación de un tsunami.
Desde la Sala Situacional del C5 de SEGURA EP se reportaron afectaciones en zonas urbanas y rurales. El dato más crítico llegó desde el centro de la ciudad: un edificio ubicado en las calles Tulcán y Luque presentó un colapso parcial de su estructura, con personas atrapadas en los pisos superiores.
Al mismo tiempo, en la Unidad Educativa Fiscal José Joaquín de Olmedo se registró una fuga de material peligroso en el laboratorio. La población respondió con una evacuación masiva que llevó a cerca de 333.000 personas a las calles. El Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil concentró sus esfuerzos en los dos escenarios principales. En el establecimiento educativo, ubicado en Samanes, el equipo especializado en materiales peligrosos ingresó al laboratorio, contuvo el derrame, rescató a los estudiantes afectados y los trasladó para recibir atención médica.
Mientras tanto, en Tulcán y Luque, el grupo USAR, especializado en operaciones de rescate en estructuras colapsadas, se desplegó con una escalera hidráulica, unidades de rescate y más de 20 rescatistas para evacuar a las víctimas simuladas.
El reporte permitió conocer el estado de diversas infraestructuras de la ciudad. Los terminales terrestres evacuaron a más de 3.900 personas sin registrar daños ni heridos, mientras que el aeropuerto José Joaquín de Olmedo evacuó a 1.100 personas y confirmó que tanto la pista como la terminal se encontraban operativas y sin novedades.
EMAPAG e Interagua verificaron el funcionamiento del sistema de agua potable y descartaron interrupciones en el servicio. Solo se registró una fuga menor de cloro en la planta La Toma, que fue controlada de inmediato. La Dirección de Obras Públicas inspeccionó puentes, túneles y obras en ejecución, entre ellas el Quinto Acueducto, y desplegó maquinaria para retirar escombros de edificaciones antiguas.
“Todas las entidades del COE Cantonal han participado de manera activa. Aquí están el Gobierno local, el central y el provincial, juntos, sin jerarquías y enfocados en solucionar un problema. Hemos inscrito cerca de 1.300 instituciones y, sumando las unidades educativas, llegamos a casi 2.000 ubicaciones. Prácticamente duplicamos la cifra del año pasado y superamos el millón de habitantes registrados”, afirmó Alex Anchundia, gerente general de Segura EP.
El XVI Simulacro Cantonal por Sismo no solo midió los tiempos de respuesta y la capacidad de coordinación institucional, sino que también demostró que Guayaquil cuenta con una red interinstitucional capaz de actuar de forma conjunta. Asimismo, evidenció que la ciudadanía, pese a la lluvia que acompañó el ejercicio, respondió con responsabilidad.
Al cierre del simulacro, el COE Cantonal dispuso el seguimiento permanente de daños y necesidades para asegurar que los servicios esenciales puedan restablecerse con la mayor rapidez posible.










