A través de una experiencia que combinó aprendizaje, tradición y contacto directo con la naturaleza, 40 niños participaron en la actividad “Siembra Cacao”, organizada por el Museo Nacional del Cacao para fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con uno de los productos que marcó la historia, la economía y la identidad de Guayaquil.
La jornada permitió a los participantes descubrir el recorrido del cacao desde su origen hasta convertirse en uno de los símbolos más representativos de la ciudad. Mediante una degustación guiada, los asistentes conocieron las características y cualidades del cacao fino de aroma, reconocido internacionalmente por su calidad y valor patrimonial.
La experiencia continuó con una actividad práctica de siembra, en la que los niños tuvieron la oportunidad de interactuar con la tierra y comprender de forma vivencial el proceso que da inicio a la cadena productiva del cacao. La propuesta buscó transformar el aprendizaje en una experiencia memorable, acercando la historia a través de los sentidos y la participación.
Además de los menores, padres de familia y visitantes se sumaron a esta iniciativa, convirtiendo la jornada en un espacio de encuentro intergeneracional donde la cultura, la memoria y el conocimiento compartido fueron los protagonistas.
Jeremy Camacho, guía del Museo Nacional del Cacao, explicó que la actividad forma parte de una programación permanente orientada a despertar desde la infancia el interés por el patrimonio cacaotero y su impacto en la construcción de la identidad local. Señaló que estas experiencias se desarrollan mensualmente, principalmente durante los fines de semana, y son difundidas a través de las plataformas digitales del museo.
Entre los asistentes estuvo Aura Nieto, quien destacó la importancia de generar espacios que permitan a los niños conocer el legado cultural de la ciudad. “Es bueno que inculquemos a nuestros hijos desde pequeños cual es nuestra identidad y el Museo Nacional del cacao aporta con sus actividades como esta de sembrar cacao a poder reconocer cuales son las raíces de los guayaquileños”, mencionó.
Por su parte, Cristina Andrade asistió junto a un grupo de amigas tras conocer la convocatoria en redes sociales. “Me parece espectacular porque podemos tener un tiempo, no solo de compartir en familia sino promover venir a conocer un poco más de nuestra cultura y ancestros para explicarle a nuestros hijos de donde somos y quienes somos”, indicó.
Con este tipo de iniciativas, el Museo Nacional del Cacao acerca el patrimonio cultural a la ciudadanía mediante experiencias participativas que permiten conocer, valorar y preservar una de las herencias más importantes de Guayaquil. Más allá de las salas de exhibición, el museo apuesta por actividades que convierten la historia en una vivencia capaz de sembrar conocimiento, identidad y sentido de pertenencia en las nuevas generaciones.







