El aroma de la cocina tradicional, la música y el folclore se unieron en el Mercado Central para conmemorar los 491 años de Fundación de Guayaquil. Comerciantes, clientes y visitantes participaron en una jornada que rindió homenaje a la identidad porteña a través de sus sabores y expresiones culturales.
La celebración incluyó la elección de la Niña Guayaquil, presentaciones de grupos folclóricos y una muestra gastronómica que permitió a los asistentes disfrutar de algunos de los platos más representativos de la ciudad y la región. La oferta culinaria reunió preparaciones como corvina frita, cazuela mixta, seco de chivo, bandera, caldo de bagre, seco de pollo, seco de gallina, bolón mixto, caldo de gallina, encocado mixto, ceviche de camarón, seco de pato, arepas y chocolate.
Celia Sánchez, comerciante de comida típica con más de 30 años de trayectoria en el Mercado Central, destacó la importancia de este tipo de iniciativas. "Estos eventos permiten que más personas conozcan el Mercado Central. Invito a todos a visitarnos y disfrutar de los platos típicos que preparamos con mucho cariño para las fiestas de Guayaquil", mencionó.
La jornada también reconoció el talento y la dedicación de los comerciantes con un concurso gastronómico, cuyos platos ganadores fueron el seco de pato, la arepa con chocolate y la guatita, preparaciones que reflejan la riqueza y diversidad de la cocina tradicional guayaquileña.
Los asistentes también compartieron su entusiasmo por esta celebración. "Es una tradición para mí venir al Mercado Central y hoy disfruto de este bonito evento. Mi mensaje es que entre todos mantengamos limpia la ciudad. Debemos cuidar Guayaquil porque es nuestro hogar", manifestó Betty Palma.
Con actividades que resaltan la gastronomía, la cultura y las tradiciones locales, el Mercado Central reafirma su papel como uno de los principales referentes turísticos y culinarios de Guayaquil durante las fiestas julianas. Estos espacios fortalecen la identidad de la ciudad, impulsan el trabajo de sus comerciantes y mantienen vivas las costumbres que han pasado de generación en generación.












