El ingreso a la Biblioteca Municipal de Guayaquil cambió de apariencia. Las portadas de 13 periódicos y revistas obreras de finales del siglo XIX y principios del XX, impresas y suspendidas en el aire, forman parte de un montaje artístico que permite reencontrarse con las voces de quienes lucharon por sus derechos.
El Hambriento, una publicación ocasional que dio voz a las necesidades de los trabajadores guayaquileños en 1923, forma parte de las aproximadamente 315 unidades documentales investigadas y digitalizadas para la exposición De la tinta a la huelga, inaugurada este martes 20 de octubre y abierta al público hasta el 28 de noviembre.
La muestra reconstruye las luchas obreras que impulsaron conquistas sociales hoy consideradas habituales, como la jornada laboral de ocho horas y la conmemoración del 1 de mayo como Día del Trabajo. Xavier Flores, asesor de la Alcaldía de Guayaquil, destacó: “Las organizaciones obreras fueron generando este tipo de beneficios que se les dio a estas organizaciones por sus reclamos”.
Por su parte, Joaquín Moscoso, coordinador de Patrimonio Cultural, explicó que el proyecto también busca obtener reconocimiento internacional para este patrimonio documental, mediante una iniciativa similar a las presentadas por países como Argentina, Chile y Uruguay. “Esta investigación servirá de base no solo para la puesta en valor de este patrimonio, sino también para la propuesta de postulación que impulsa la ciudad, a través del Municipio de Guayaquil, al programa Memoria del Mundo de la UNESCO”, dijo.
Felipe Ogaz Oviedo, director del proyecto de investigación, destacó la importancia de preservar estas publicaciones, especialmente por la fragilidad del papel frente a las condiciones climáticas de Guayaquil. Los principales hallazgos también pueden consultarse en la página web tintayhuelga.com. Entre ellos figura un documento que revela aspectos de la represión a la protesta obrera del 15 de noviembre de 1922: “Encuentras (…) esta felicitación que hace (José Luis) Tamayo (presidente de la República) a la Guarnición de Guayaquil por haber puesto orden en la ciudad a costa de centenas de muertos”.
La investigación contó con la participación de historiadores, diseñadores, museógrafos, conservadores y digitalizadores, además del apoyo de Flacso y de asociaciones gremiales centenarias de Guayaquil, como la Sociedad Hijos del Trabajo y la Asociación de Zapateros. En estos espacios también se desarrollarán exposiciones paralelas sobre la memoria obrera.
Con esta exposición, el Municipio de Guayaquil acerca a la ciudadanía documentos de los fondos históricos Carlos A. Rolando y Camilo Destruge, hasta ahora consultados principalmente por investigadores. Su exhibición permite comprender el origen de derechos laborales que hoy forman parte de la vida cotidiana y preservar la memoria de quienes lucharon por conquistarlos.












