“No es una escalinata cualquiera, es una obra muy, muy importante”, afirmó Janet Mero frente a la estructura que se construye junto a su vivienda, en lo alto de un cerro de la cooperativa Nueva Guayaquil, al noroeste de la ciudad. Durante 30 años, llegar hasta su casa en invierno significó caminar entre lodo, sostenerse del terreno y exponerse a una caída.
A la distancia, llama la atención observar el cerro "cubierto" de maquinaria. Entre el movimiento de tierra y la preparación del terreno comienzan a tomar forma seis nuevas calles que facilitarán el acceso a las viviendas ubicadas en la parte alta.
Los trabajos forman parte de un proyecto integral que ejecuta la Dirección de Obras Públicas del Municipio de Guayaquil tanto en Nueva Guayaquil como en la cooperativa Tiwinza. La intervención, financiada parcialmente por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), representa una inversión aproximada de USD 14 millones, registra un avance del 83 % y beneficia a más de 6.500 habitantes.
Su alcance va más allá de la pavimentación. También comprende la construcción de aceras, bordillos, escalinatas, rampas inclusivas, muros de contención, alcantarillado pluvial, jardineras y alumbrado público.
Desde la parte alta del cerro, Janet recordó cómo enfrentaban la temporada de lluvias antes de contar con un acceso adecuado. “Teníamos que ir, por último, como gateando, prendiéndonos, porque era imposible llegar hasta allá”, relató. A pesar del esfuerzo y los riesgos, era el único camino para regresar a casa.
Las dificultades también acompañaban a los estudiantes durante sus recorridos cotidianos. “Muchos niños circulan por ahí para ir a su escuelita; entonces, tienen que ir con los zapatitos llenos de lodo”, comentó la moradora.
Para los adultos mayores, salir de sus viviendas representaba un peligro aún mayor. “No salía por evitar tantos peligros. El peligro de caerse, de resbalarse, de golpearse con alguna piedra o lesionarse los pies”, indicó Janet al recordar las dificultades que enfrentaba su madre para salir de casa.
En Nueva Guayaquil y Tiwinza ya se han construido 50 calles con pavimento flexible, dos vías principales de hormigón, 18 calles peatonales con pavimento rígido y dos escalinatas.
Además, bajo la nueva infraestructura se ha instalado un sistema de alcantarillado pluvial que permitirá conducir el agua de lluvia hacia el colector principal y contribuir al control de inundaciones, una de las principales preocupaciones de los habitantes.











