Categorías
Ciudadano

Niños neurodivergentes fortalecen sus habilidades y autonomía a través del entrenamiento funcional

Compártelo por:

Empujar una llanta, superar obstáculos o desplazarse con minas terapéuticas son mucho más que ejercicios para los niños que participan en el programa “Funcional Kid”. Cada reto representa un paso hacia una mayor independencia, confianza y desarrollo integral.

 

Todas las semanas, el patio del Centro Municipal de Desarrollo y Habilidades “Valientes”, ubicado en la ciudadela Atarazana, se convierte en un espacio donde el movimiento impulsa la inclusión. Allí, niños neurodivergentes participan en sesiones de entrenamiento funcional diseñadas para potenciar sus capacidades físicas, sensoriales, cognitivas y sociales en un ambiente seguro, dinámico y divertido.

 

La iniciativa, impulsada por la Dirección de Inclusión Social, busca fortalecer habilidades esenciales para la vida diaria a través de actividades que combinan coordinación, fuerza, equilibrio y trabajo en equipo. Durante una hora y 45 minutos, los participantes enfrentan circuitos adaptados a sus necesidades, permitiéndoles desarrollar herramientas que favorecen su autonomía y mejoran su desempeño en distintas actividades cotidianas.

 

Los beneficios del programa ya se reflejan en la experiencia de las familias. Una de las beneficiarias es Ana Cedeño, residente del sector de Las Malvinas, quien acompaña semanalmente a su hija de seis años a esta terapia ocupacional. Para ella, los avances son evidentes. “Le ayuda más que todo en sus habilidades, porque ella no tiene mucha fuerza”, relató entusiasmada la madre.

 

Más allá del fortalecimiento físico, el programa promueve habilidades fundamentales para la interacción social. Según el terapista ocupacional Geovanny Poveda, cada sesión está diseñada para que los niños aprendan a colaborar y desenvolverse en grupo mientras desarrollan nuevas destrezas. “Cada niño cumple una función en el grupo, lo que potencia al equipo. Participan 18 niños, divididos en tres grupos de seis, supervisados por tres terapeutas. La meta es que, desde la primera sesión hasta la número 15, puedan ganar mayores destrezas a nivel físico, motor, cognitivo y en seguir consignas”.

 

El entrenamiento funcional emplea el peso corporal y materiales simples para estimular la resistencia, la fuerza y la coordinación. En niños neurodivergentes, esta metodología también contribuye al desarrollo de habilidades sociales, fortalece la autoestima y favorece una participación más activa en distintos entornos. Los resultados también son percibidos por los padres. Paúl García, padre de Ana, de 7 años, y de Alí, de 4 años, destaca cómo estas actividades han contribuido al bienestar emocional y social de sus hijos. “Estos ejercicios ayudan a desestresarse a tener seguridad de sí mismo al momento de trabajar con otros niños”.

 

A través de programas como “Funcional Kid”, Guayaquil continúa fortaleciendo espacios de inclusión que reconocen el potencial de cada niño, brindándoles oportunidades para desarrollar sus capacidades, ganar independencia y construir un futuro con mayores posibilidades de participación y bienestar.

 

Compártelo por:

Noticias Relacionadas