¿Qué vemos realmente cuando observamos una imagen? ¿Y qué permanece fuera de ella? Estas preguntas atraviesan El jardín del cazador, obra de la artista guayaquileña Mónica López, reconocida con el Tercer Premio del Salón de Julio, Edición 65°, organizado por el Museo Municipal de Guayaquil.
La pieza sitúa al espectador frente a una escena nocturna registrada desde la perspectiva de una cámara de vigilancia. En ella, un perro recorre un jardín mientras una interrogante permanece abierta: ¿es un guardián o un intruso?
A través de un dibujo de gran precisión técnica, López reconstruye una imagen efímera mediada por la tecnología. El resultado es una obra que transita entre el dibujo, la fotografía y el registro automatizado, desdibujando los límites entre estos lenguajes y cuestionando la aparente objetividad de las imágenes que utilizamos para interpretar la realidad.
La incorporación de referencias espaciales y temporales, propias de los sistemas de monitoreo, refuerza la sensación de estar presenciando un acontecimiento en tiempo real. Sin embargo, lejos de ofrecer certezas, la artista propone una reflexión sobre la fragilidad de la evidencia visual y sobre aquello que escapa constantemente al campo de visión.
Formada en el Instituto Tecnológico de las Artes del Ecuador (ITAE), López obtuvo su licenciatura en la Universidad de las Artes en 2019. Su trabajo ha sido presentado en exposiciones individuales como 55 Cancri e (DPM, 2019) y Terra Incógnita (MAAC, 2023), consolidando una producción que indaga en las relaciones entre imagen, percepción y tecnología.
Su trayectoria incluye el Primer Premio del 55° Salón de Julio en 2014, el Tercer Premio Internacional Huaylá en 2019 y su reciente participación en la XVII Bienal de Cuenca en 2025.
Actualmente, la artista prepara una exposición individual en el Museo Municipal de Guayaquil y su participación en la residencia artística Desert 23°, que se desarrollará en el desierto de Atacama, Chile.







