El Museo Nacional del Cacao se convirtió este domingo en un escenario donde la historia, el diseño y la creatividad se unieron en la pasarela de alta costura inspirada en la elegancia y la identidad de aquellos años, como cierre de la exposición temporal "Guayaquil, sol de cacao, la moda de una época".
En los salones del museo desfilaron las creaciones de las cuatro diseñadoras del colectivo Las Nativas y de otras siete diseñadoras invitadas, quienes desarrollaron sus piezas a partir de un taller de elaboración de bocetos con retazos textiles. Cada diseño reinterpretó la vestimenta característica del Guayaquil de la época cacaotera, combinando técnicas contemporáneas con elementos históricos.
A esta propuesta se sumaron siete diseñadores invitados, quienes presentaron colecciones inspiradas en los materiales, texturas, siluetas y detalles de la indumentaria utilizada durante el auge del cacao.
El resultado fue una muestra de alta costura que puso en valor el patrimonio cultural guayaquileño y evidenció cómo la moda puede convertirse en un puente entre el pasado y la creación contemporánea.
Nicole Almachi, diseñadora y miembro del colectivo Las Nativas, explicó que el proyecto nació tras acercarse al Museo Nacional del Cacao donde surgió la propuesta.
Almachi destacó que investigar la historia local ha sido una fuente de inspiración para el proceso creativo. "Es enriquecedor conocer un poco acerca de Guayaquil, de su historia y sobre todo del tema del cacao. Como diseñadora, poder mezclar el diseño con la historia es lo más importante", manifestó.
Como parte de la programación del museo, también se desarrolló un taller infantil de pintura con chocolate, una actividad que reunió a 25 niños junto a sus padres en una experiencia artística de temática libre. A través del cacao como materia prima, los participantes dieron rienda suelta a su imaginación mientras descubrían una de las tradiciones más representativas de la ciudad.
Entre los asistentes estuvo Sandy González, quien visitó el museo junto a su esposo y su hijo de seis años, Eliud Hernández. "Muy interesante y es la primera vez que conozco el Museo del Cacao. Muy bonito todo y ahora con mi hijo imaginando todo lo que va a crear con la pintura de cacao", comentó.
Con actividades que integran moda, historia, arte y participación familiar, en el Museo Nacional del Cacao se vivió un espacio para la difusión del patrimonio cultural de Guayaquil, a través de experiencias innovadoras e interactivas.













