Ante el riesgo que representan las lluvias para las edificaciones históricas, el Municipio de Guayaquil intensificó las inspecciones a inmuebles patrimoniales que presentan condiciones de vulnerabilidad. Durante el recorrido, se constató que uno de los propietarios ha tomado medidas para proteger su bien y trabaja en un proyecto de restauración, mientras que otro aún no evidencia acciones encaminadas a la recuperación de su inmueble.
Con la llegada de la temporada de lluvias y el riesgo que representan para edificaciones históricas en estado de deterioro, el Municipio de Guayaquil intensificó las inspecciones a inmuebles patrimoniales que presentan condiciones de vulnerabilidad. Durante el recorrido, se constató que uno de los propietarios ha tomado medidas para proteger su bien y trabaja en un proyecto de restauración, mientras que otro aún no evidencia acciones encaminadas a la recuperación de su inmueble.
La Dirección de Patrimonio Cultural realizó una nueva jornada de monitoreo en edificaciones consideradas de riesgo, como parte del seguimiento a las notificaciones emitidas meses atrás. El recorrido inició en la calle Víctor Manuel Rendón, entre Pedro Carbo y Panamá, donde se encuentran las casas Baquerizo y Maldonado, dos inmuebles emblemáticos del centro de la ciudad.
En la casa Baquerizo, Fabricio Tapia informó que se instaló una cubierta temporal para proteger la estructura de las precipitaciones y evitar que el deterioro avance mientras se analiza una intervención integral, cuyo presupuesto bordea los USD 120.000. Sin embargo, expresó su preocupación por el estado de la propiedad vecina. “La pared que colinda con nuestro predio ya se está venciendo hacia nuestro lado. Incluso, si quisiéramos construir en la parte posterior, sería imposible hacerlo mientras no se intervenga la casa colindante”.
Ante esta situación, Joaquín Moscoso, coordinador de Patrimonio Cultural, recomendó ejecutar la restauración por etapas para salvaguardar la inversión ya realizada y reducir riesgos para la edificación.
Respecto a la casa Maldonado, el funcionario señaló que la falta de acciones concretas por parte de su propietario obligó al Municipio a iniciar el procedimiento correspondiente. “El propietario no ha elaborado ni presentado un proyecto de restauración y rehabilitación. Esto ha implicado que iniciemos una acción formal ante la Dirección de Justicia y Vigilancia para que se determinen las medidas y sanciones que correspondan, de acuerdo con la Ley Orgánica de Cultura y la nueva Ordenanza de Patrimonio Cultural de Guayaquil”, indicó.
La inspección continuó en el edificio Mariano González Alonso, ubicado en las calles Malecón y P. Icaza. La estructura, que supera los cien años de antigüedad, evidencia un avanzado nivel de deterioro: carece de ventanas y presenta afectaciones provocadas por la humedad y la exposición a las condiciones climáticas. “A través de vuelos con dron hemos identificado daños en la terraza que requieren atención para evitar un mayor deterioro”, explicó Karina Domínguez, técnica de Patrimonio Cultural.
La jornada concluyó en la casa Juan X. Marcos, situada en la intersección de Malecón y Junín. Allí, los técnicos divisaron problemas en la cubierta del inmueble, un elemento clave para proteger la estructura de las lluvias. “Hemos detectado, mediante vuelos con dron, que la cubierta presenta múltiples fallas. Es necesario realizar labores de mantenimiento y reparación para evitar que el deterioro continúe avanzando”, señaló Jhony Ugalde, jefe de Gestión de Patrimonio Cultural.
Estas inspecciones forman parte de las acciones preventivas que impulsa el Municipio para reducir el impacto de la temporada invernal sobre edificaciones históricas y fomentar la corresponsabilidad de los propietarios en la conservación de bienes que constituyen parte fundamental de la memoria arquitectónica y cultural de Guayaquil.











