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Los ganadores comparten las historias detrás de las obras premiadas en el Salón de Julio 65

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Las obras que obtuvieron los tres primeros lugares en el Salón de Julio edición 65 no solo destacan por su propuesta artística, sino también por las reflexiones y procesos creativos que dieron origen a cada una de ellas. Sus autores compartieron el significado de las piezas que convencieron al jurado de uno de los certámenes de artes visuales más importantes del país.

 

El Primer Premio fue otorgado a los esposos Pamela Cevallos Salazar y Oscar Enríquez Capa, artistas residentes en Quito. Cevallos, antropóloga, obtuvo además el Tercer Premio del Salón de Julio en 2008, mientras que Enríquez es historiador.

 

La obra ganadora, titulada La Tala, reúne cuatro imágenes que representan distintos momentos históricos del poste totémico ubicado en el ingreso principal del Museo Municipal de Guayaquil. Trabajada directamente sobre tela con pastel graso y carbón tintado, la pieza propone una reflexión sobre la memoria y el patrimonio. “Para mí era muy interesante pensar de donde salió ese tótem, algún momento fue bosque, algún momento fue talado y un poco esa es la pregunta ¿Qué es lo que pasa con el patrimonio, que es lo que el patrimonio permite y visibiliza?”, comentó Cevallos junto a su esposo.

 

El Segundo Premio correspondió a Helena Heredia Rocha, de Quito, con la obra La memoria tarda, pero elige. Se trata de una pieza textil basada en diseños de alfombras creados por su abuelo, quien las fabricaba en vida. La autora concibe la obra como una colaboración intergeneracional, en la que el legado familiar se convierte en un diálogo artístico entre generaciones. “Para mí siempre Guayaquil siempre ha sido una ciudad muy estimulante (…) hay mucha oferta cultural, siempre están pasando cosas, venir acá siempre es un deleite”, comentó.

 

Por su parte, la guayaquileña Mónica López obtuvo el Tercer Premio con El jardín del cazador. La propuesta reúne doce cuadros con imágenes de un perro en un jardín y plantea una reflexión sobre los sistemas de vigilancia que, aunque prometen fidelidad y confianza, no permiten determinar si el animal es un guardián o un intruso.

 

Además, destacó el incremento del valor de los premios, aprobado por el Concejo Cantonal, al considerar que representa un incentivo para la comunidad artística. “Tengo entendido que el premio se había mantenido en lo mismo durante mucho tiempo. Siento que hay como más entusiasmo por participar”.

 

La Dirección de Patrimonio Cultural invita a la ciudadanía a recorrer la exposición del Salón de Julio edición 65, que reúne las obras ganadoras y otras 17 piezas seleccionadas, para un total de 20 trabajos. La muestra permanece abierta de martes a sábado, hasta la primera semana de octubre.

 

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