Los espacios naturales y públicos de Guayaquil volvieron a convertirse en sitios de recreación y convivencia familiar durante los tres días de este feriado. Miles de ciudadanos optaron por permanecer en la ciudad y visitar lugares como el parque Samanes, los malecones 2000 y del Salado y el parque Seminario, conocido como de Las Iguanas.
Estos espacios ofrecieron diversas alternativas para disfrutar del tiempo libre, desde áreas recreativas y zonas infantiles hasta sitios destinados a la práctica deportiva y áreas verdes para compartir en familia. La variedad de actividades permitió que niños, jóvenes y adultos encontraran opciones para disfrutar del feriado sin necesidad de salir de Guayaquil.
En el centro de la ciudad, el parque Seminario también recibió a cientos de visitantes atraídos por sus particulares habitantes. Las iguanas que recorren libremente el parque, junto con las palomas y las especies que se encuentran en su estanque, como peces y tortugas, constituyeron uno de los principales atractivos para quienes escogieron este tradicional espacio como destino de paseo.
María Belén Fajardo, residente de la ciudadela Urdenor 2, acudió al parque Samanes junto con su esposo y sus hijos. Mientras uno de sus hijos participaba en actividades de dibujo y pintura, el otro disfrutaba del área infantil. Explicó que el parque “tiene bastante recreación para los niños, ellos hacen deportes, se entretienen y es un lugar seguro”, comentó, y añadió que su familia suele acudir los fines de semana porque considera que es un lugar bien cuidado y con alternativas de distracción para niños y adultos.
Durante el feriado, la presencia de los Agentes de Control Municipal (ACM) contribuyó a mantener el orden en los principales puntos de afluencia ciudadana. Los uniformados realizaron recorridos preventivos en parques, malecones y otros espacios de concentración, acompañando a las familias y visitantes durante sus jornadas de recreación y atendiendo las situaciones que requirieron su intervención.
El despliegue de los agentes también se extendió a otros sectores de la ciudad, incluidos los mercados municipales, con el propósito de contribuir al desarrollo ordenado de las actividades durante el feriado. De esta manera, los espacios públicos de Guayaquil se mantuvieron como alternativas para el esparcimiento y la convivencia.













