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Entre la música, el teatro y el emprendimiento, una familia encontró un nuevo camino en ZUMAR

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Para Diana Márquez, madre de Kevin y Hernán Mite, ZUMAR se convirtió en mucho más que un centro municipal de formación: es el lugar donde sus hijos desarrollan sus talentos artísticos y donde ella encontró una oportunidad para emprender. Los tres, moradores de Monte Sinaí, participan en los servicios gratuitos que ofrece este espacio municipal a familias en condiciones económicas vulnerables.

 

Todo comenzó en 2024, cuando una amiga le comentó sobre los vacacionales de ZUMAR. Sin pensarlo, inscribió a Kevin en canto y a Hernán en percusión. Aunque al principio este último no estaba convencido, bastó una sola clase para enamorarse de la música. "Rogaba porque llegara el sábado para volver", recordó.

 

Desde pequeños, ambos demostraron su gusto por el arte. En casa cantaban, bailaban y convertían esos momentos en un juego familiar. Con el tiempo, esas habilidades encontraron un espacio para desarrollarse en las aulas de ZUMAR. Kevin disfruta interpretar música del recuerdo, desde canciones de Emmanuel y Cristian Castro hasta rancheras. Incluso ha expresado su deseo de cantar ópera algún día. Hernán, por su parte, descubrió una verdadera pasión por la percusión y hoy disfruta tocar batería, congas, timbales, bongó y güiro.

 

El crecimiento de Kevin ha sido especialmente significativo. Su madre cuenta que, tras ser diagnosticado con TDAH a los siete años, el canto se convirtió en una herramienta que fortaleció su lenguaje y favoreció su proceso de socialización. Él ya ha participado en presentaciones por el Día del Padre, en Ruta Centro y durante las recientes fiestas julianas en Plaza Casuarina.

 

Los dos hermanos también asisten a clases de teatro y actualmente ensayan la obra El mago de Oz. Los domingos participan en el programa Conquistadores de ZUMAR, manteniendo una rutina que combina los estudios, las actividades artísticas y las responsabilidades del hogar.

 

El entusiasmo de sus hijos motivó a Diana a aprovechar otra de las oportunidades que ofrece el centro. Desde abril asiste al taller gratuito de elaboración de artículos en resina, donde aprendió a fabricar relojes, portarretratos, llaveros, plumas y otros productos personalizados. "Antes averiguaba por un curso de resina y era muy costoso. Aquí aprendí gratis y ahora puedo trabajar desde mi casa, a mi ritmo y sin dejar de acompañar a mis hijos", comentó. Actualmente elabora productos bajo pedido y ve en este oficio una alternativa para fortalecer la economía familiar.

 

Además, las actividades de ZUMAR les han permitido compartir más tiempo en familia. Sus días comienzan muy temprano entre la escuela, las tareas, las clases de arte y el emprendimiento, una rutina que, asegura, mantiene a sus hijos activos, responsables y alejados del ocio.

 

"Quiero decirles a los padres que no piensen que traer a sus hijos a clases de arte es una pérdida de tiempo. Al contrario, ganan cercanía con ellos, comparten tiempo de calidad y los mantienen ocupados. Es un niño menos en las calles y una oportunidad más para construir un mejor futuro", concluyó Márquez.

 

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