Guitarras eléctricas, bajo, batería y la fuerza de una orquesta convergieron en el Teatro Centro de Arte para conmemorar los 25 años de trayectoria de Droz. La emblemática agrupación guayaquileña compartió escenario con la Orquesta Filarmónica Municipal de Guayaquil en un espectáculo que llevó su repertorio a una nueva dimensión sonora a través de arreglos y formatos sinfónicos.
La presentación, denominada ‘Una monada orquestal’, un concierto clásico, salvaje y eterno, fue concebida especialmente para esta ocasión e incluyó versiones inéditas de algunos de los temas más representativos de la banda. Entre ellos destacaron Historias, Mi Libertad y Qué locura enamorarme de ti. “Me gusta mucho una canción nuestra que se llama Historias porque recopila todo lo que hemos hecho durante los 25 años que estamos celebrando”, señaló Bernardo Henriques, vocalista de Droz.
Esta colaboración no surge de manera fortuita. Droz y la Filarmónica ya habían trabajado juntos en la grabación de una versión sinfónica de Sangre de Campeón y en presentaciones anteriores, experiencias que sentaron las bases para una producción de mayor alcance.
Para Ismael Henriques, bajista y compositor de la agrupación, la fusión entre el rock y la música orquestal representó un importante reto artístico y técnico, que demandó extensas jornadas de preparación para integrar ambos lenguajes musicales. Además, destacó el respaldo institucional a la cultura local. “El Municipio de Guayaquil lo está haciendo excelente. La verdad está dando apoyo a los músicos locales, porque sin ese apoyo el talento nacional jamás va a llegar lejos”, expresó.
Por su parte, Manuel Campos Loor, director titular de la Orquesta Filarmónica Municipal, explicó que la institución mantiene una estrategia de apertura hacia nuevos públicos mediante colaboraciones con artistas locales y presentaciones en mercados, escuelas, hospitales y espacios públicos, ampliando así el alcance de la música sinfónica en la ciudad.
El concierto también puso en evidencia el valor del acceso gratuito a eventos culturales de calidad. Los asistentes destacaron la oportunidad de disfrutar propuestas artísticas de alto nivel sin costo, favoreciendo la participación de familias y públicos de diferentes generaciones.
María José Catuto, de Bellavista, resaltó la importancia de acercar este tipo de espectáculos a más ciudadanos. Mientras tanto, Christian Ríos, residente del norte de Guayaquil, subrayó el impacto económico positivo que representan estas iniciativas para las familias. “Lo más seguro es que una entrada como está a un espectáculo de salsa que ya vimos hace algunas semanas, como este que estamos viendo, posiblemente cuesten entre 25 o 40 dólares (…) en total venimos seis personas a disfrutar y eso sería en costo aproximadamente 120 dólares. 120 dólares que te pueden servir para tres semanas de comida mínimo”, argumentó.
Más allá de la propuesta musical, la jornada mostró cómo el acceso gratuito a espectáculos de gran formato permite que más personas se acerquen a la cultura. Familias, jóvenes y adultos compartieron una experiencia que, para muchos, difícilmente sería posible en un circuito comercial, consolidando estos espacios como un punto de encuentro entre el arte y la ciudadanía.











