Una edificación centenaria recupera parte de su esplendor. Sus colores melón y blanco atraen miradas en la esquina de Rumichaca y Clemente Ballén, en el centro de Guayaquil. La denominada Casa Rizzo, construida aproximadamente entre 1924 y 1929, atraviesa un proceso de restauración acompañado por técnicos de la Dirección de Patrimonio Cultural.
El inmueble fue adquirido hace tres años por Ulbio Villavicencio, quien ha invertido progresivamente en su recuperación y proyecta darle nuevos usos. “Queremos ver en lo posterior (…) poner cafetería, un pequeño bar, o un gimnasio, algo que nos ayude a seguir invirtiendo. Yo si incentivo a quien tenga una casita patrimonial ir arreglando poco a poco”.
Las filtraciones y la falta de mantenimiento del anterior propietario afectaron paredes de madera, pisos y cubierta. Héctor García, responsable técnico de la obra, indicó que, para detener el ingreso de agua, se instaló una sobrecubierta. “La casa se va a preservar mucho más porque los volúmenes de agua no sabemos cuáles serán en el momento que vengan las lluvias por el fenómeno El Niño”, comentó García.
Un análisis mediante escáner permitió evaluar vigas, columnas, hormigón y acero. Los resultados determinaron que buena parte de la estructura original mantiene condiciones favorables. “Soporta por lo menos unos 40, 50 años más de vida con todo lo que se ha reparado”, aseguró el arquitecto.
Johnny Ugalde, jefe de Gestión de Patrimonio Cultural, explicó que, desde el cambio de propietario, técnicos municipales han realizado inspecciones y emitido recomendaciones para conservar sus elementos de valor histórico. “El nuevo propietario se entusiasmó en la idea de recuperar la edificación y es obligación nuestra ofrecer el acompañamiento y asesoramiento”, señaló Ugalde.
La intervención busca preservar la fachada, las ventanas y la escalera metálica interior, uno de sus elementos característicos. “No son estructuras soldadas, como se hacen actualmente, sino que están remachadas”, explicó Ugalde.
La nueva ordenanza de patrimonio de Guayaquil incorpora protocolos, procedimientos e incentivos para propietarios de bienes patrimoniales, con el propósito de facilitar su conservación y mantener estas edificaciones como parte activa del centro de la ciudad.








