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Capacitación, simulacros e inspecciones fortalecen la preparación de Guayaquil ante eventos sísmicos

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A diez años del terremoto de magnitud 7.8 que estremeció Manabí el 16 de abril de 2016, una de las principales lecciones que dejó esta tragedia es que la prevención es la mejor herramienta para proteger vidas. Bajo esa premisa, la Gerencia de Gestión de Riesgos de Segura EP impulsa en Guayaquil un modelo preventivo que prioriza la capacitación comunitaria, los simulacros y la evaluación permanente de la infraestructura urbana.

 

En ese marco, se ha trabajado junto con comunidades de las parroquias urbanas y rurales del cantón en la conformación, capacitación y equipamiento de 250 comités comunitarios de gestión de riesgos. Estas organizaciones reciben formación en primeros auxilios, evacuación, prevención de incendios y comunicación en emergencias. Además, cuentan con chalecos identificativos, megáfonos, extintores, camillas rígidas, alarmas comunitarias y señalética.

 

A esta red se suman 20 grupos de Pioneros Comunitarios, integrados por 450 niños y niñas que reciben formación en gestión de riesgos y en la elaboración de planes familiares de emergencia, fortaleciendo así la cultura de prevención desde edades tempranas.

 

La preparación también se refuerza con ejercicios prácticos a gran escala. En 2025, el Simulacro Cantonal convocó a 154.800 personas de 795 instituciones, consolidándose como un ejercicio clave para evaluar protocolos de evacuación masiva, rescate en estructuras colapsadas, atención de emergencias en túneles y respuesta en el sistema Aerovía. Estas jornadas permiten medir tiempos de reacción, fortalecer la coordinación interinstitucional y optimizar la aplicación del Sistema de Comando de Incidentes (SCI) en escenarios complejos.

 

En paralelo, el componente técnico contempla inspecciones estructurales permanentes. Desde 2023 se han ejecutado 316 evaluaciones, que han permitido identificar cerca de 160 predios con signos de vetustez. Uno de los casos más críticos fue el Edificio Fantasía, cuya condición de alto riesgo de colapso derivó en estudios especializados y una demolición controlada.

 

En total, se prevé inspeccionar de manera visual 2.357 estructuras en la zona urbana, incluyendo edificios municipales, gubernamentales, hospitales, escuelas, colegios, estadios, hoteles y otras infraestructuras estratégicas. En los casos en que se detecte vulnerabilidad sísmica, se impulsarán estudios técnicos para su reforzamiento o rehabilitación.

 

A una década de aquella tragedia, la experiencia deja una certeza: reducir riesgos no depende solo de reaccionar ante un desastre, sino de formar ciudadanos preparados, ensayar respuestas coordinadas y vigilar de forma permanente las condiciones de la infraestructura urbana, con el fin de fortalecer la resiliencia de la ciudad ante eventos adversos.

 

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