Uno de cada cinco estudiantes, de entre 11 y 18 años, ha sufrido acoso escolar mediante bromas pesadas, apodos, comentarios incómodos, mensajes hirientes o publicaciones ofensivas en redes sociales. El bullying escolar es una problemática alarmante dentro del sistema educativo que afecta el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes de todos los estratos sociales.
Según datos registrados en 2025 por la Coordinación General de Proyectos ZUMAR, se brindaron 8.052 atenciones psicológicas, de las cuales 2.726 estuvieron relacionadas con casos de violencia y acoso escolar.
El bullying se caracteriza por ser una forma de violencia entre pares, donde existe una agresión intencional y persistente en el tiempo, dentro de un entorno marcado por el desequilibrio de poder. Los agresores actúan desde una posición de superioridad, humillando y dañando a sus víctimas de manera reiterada.
En las situaciones de bullying intervienen el acosador, la víctima y los espectadores. La presencia activa o pasiva de estos últimos alimenta este tipo de conductas, ya que muchos compañeros guardan silencio o participan brindando un apoyo tácito al agresor. De ahí la importancia de la intervención y sensibilización dentro de las instituciones educativas.
De acuerdo con un informe de UNICEF, en Ecuador cerca del 60% de los estudiantes experimentó algún tipo de violencia o acoso escolar durante su etapa académica.
La psicóloga Grace Benítez, del área de bienestar emocional de ZUMAR, manifestó que es muy difícil que un adolescente exponga su situación. Por ello, la clave está en que los padres identifiquen cambios en su conducta.
“Si notamos aislamiento, bajo rendimiento académico, pérdida de interés en las tareas, rechazo a asistir a clases, problemas para dormir, ansiedad constante o irritabilidad; si no quiere que nadie le hable o que lo involucren en los planes familiares, debemos prestar atención. Cuando hay cambios repentinos en la conducta, algo nos está comunicando”, expresó.
El trabajo conjunto entre la familia y el entorno escolar es clave para erradicar esta problemática y promover ambientes educativos saludables y respetuosos. Desde ZUMAR se realizaron, durante 2025, charlas de sensibilización dirigidas a 30 instituciones educativas, alcanzando a 7.350 estudiantes de sectores como Mucho Lote, Samanes, Orquídeas, Bastión Popular, Flor de Bastión y El Fortín, entre otros.
A este programa se suma el Grupo de Apoyo para Padres, que benefició a 1.016 padres de familia. Las capacitaciones se desarrollan durante cinco meses y abordan temas como el conocimiento de los hijos, la comunicación y el vínculo afectivo y emocional, la relación entre familia, escuela y entorno, además de crianza consciente y autocuidado.
“Se les brinda herramientas para que puedan identificar esta problemática, mejorar la comunicación con sus hijos y reconocer situaciones de sufrimiento. Muchas veces esto puede ser invalidado, juzgado o tomado a la ligera. Tratamos de crear conciencia en los padres mediante estas escuelas para padres”, manifestó Benítez.
Con estas campañas de sensibilización y prevención, el Municipio de Guayaquil busca proteger la integridad física y emocional de los estudiantes.