Cada 21 de febrero, Ecuador rinde homenaje a los bibliotecarios al conmemorarse el natalicio de Eugenio Espejo, reconocido como el primer bibliotecario del país. En Guayaquil, esta fecha adquiere un significado especial por su propia tradición histórica ligada a las bibliotecas y a quienes resguardan el conocimiento.
La Biblioteca Municipal de Guayaquil fue fundada el 24 de marzo de 1862, impulsada por la visión de Pedro Carbo, entonces presidente de la Municipalidad. Para fortalecer la iniciativa, donó 100 volúmenes de su colección personal y motivó a la ciudadanía a aportar con nuevos ejemplares, sentando las bases de un espacio que se convertiría en referente cultural de la ciudad.
Hoy, 164 años después, la institución no solo mantiene viva esa herencia, sino que la proyecta hacia el futuro. Su acervo supera los 270.000 textos y alberga el Archivo Histórico Municipal, con documentos que datan de 1638, además del Fondo Bibliográfico Patrimonial José Joaquín de Olmedo, consolidándose como el principal repositorio de la memoria histórica porteña.
Durante el homenaje a los bibliotecarios realizado en el salón Pedro Carbo, en el marco de esta conmemoración, se desarrolló una jornada académica que incluyó charlas sobre los desafíos de estos repositorios frente a los actuales modelos de desarrollo y una detallada explicación de la línea del tiempo de la Biblioteca de la ciudad. En ese espacio, el exdirector de la Biblioteca Municipal, Melvin Hoyos, reflexionó sobre la vigencia del criterio humano en tiempos de avances tecnológicos.
“(La correlación) Sigue siendo humana y uno puede darse cuenta de eso cuando revisa en las computadoras y en el internet la información que trata de conseguir, no se puede, está incompleta”, expresó Hoyos.
En la misma línea, la licenciada Esther Calderón, quien forma parte de la Biblioteca Carlos A. Rolando (adjunta a la Municipal), destacó el rol profesional que desempeñan en la era digital. “Nosotros los bibliotecarios somos quienes estamos siempre como guardianes de los libros y siempre dirigiendo a los usuarios”, indicó.
Así, Guayaquil no solo celebra una fecha conmemorativa, sino que confirma el valor de quienes, entre estanterías y archivos centenarios, garantizan el acceso responsable al conocimiento y preservan la historia de la ciudad para las futuras generaciones.
























































































