Entre figuras de colores, ejercicios físicos y conversaciones sobre temas de actualidad, cientos de adultos mayores en Guayaquil encuentran espacios para mantenerse activos, fortalecer su autonomía y construir nuevas relaciones. Lo que para muchos parece una actividad recreativa, en realidad forma parte de un proceso integral orientado a mejorar su calidad de vida.
En una de las salas del CAMI Fertisa, 12 adultos mayores recortan figuras y las convierten en distintos diseños. La dinámica tiene un propósito terapéutico: estimular la memoria, la concentración y la agilidad mental. En otro espacio, un grupo participa en un foro de debate sobre el uso de la tecnología en las nuevas generaciones, mientras en una tercera sala se desarrollan ejercicios de estiramiento y trabajo con mancuernas livianas.
La escena refleja el modelo de atención que impulsa DASE EP a través de sus clubes para adultos mayores, enfocados en fortalecer el bienestar físico, emocional y social de este grupo poblacional. Actualmente, estos espacios brindan atención gratuita a 591 usuarios en diferentes sectores de Guayaquil. Los clubes funcionan en los CAMI de Pascuales, Cisne 2, Fertisa, 29 y Oriente, Guasmo y Trinitaria; además de ZUMAR, en Bastión Popular; Los Ceibos, María Madre de la Iglesia, La Chala y la Terminal de la Metrovía Río Daule.
La oferta incluye terapias físicas, psicológicas y ocupacionales, junto con actividades recreativas, culturales y ejercicios de estimulación cognitiva. Los participantes pueden acceder a gerontogimnasia, hidroterapia, Tai Chi, bailoterapia, danza, yoga, coro, guitarra, manualidades, bisutería, alambrismo y talleres de lectura, entre otras opciones dirigidas a fortalecer su independencia y participación.
“Ofrecemos servicios de terapia física, ocupacional y psicológica. En mi área trabajamos la parte cognitiva, la detección de problemas de memoria y el mantenimiento de la agilidad mental pese a la edad”, explicó Débora Santos, terapista del CAMI Fertisa. Añadió que el objetivo es que los usuarios mantengan su independencia y conserven la motivación en esta etapa de sus vidas.
La especialista destaca además el valor de la convivencia que se genera dentro de estos espacios. Los participantes comparten experiencias, fortalecen vínculos de amistad e incluso involucran a sus familias en actividades y eventos organizados durante el año. Para Mariana Naranjo, de 69 años, el club de Fertisa representa mucho más que un lugar de encuentro. “Vivo en la cooperativa Santiago Roldós y desde hace años participo en estos programas. Aquí nos divertimos, compartimos y cuando hacen eventos la pasamos muy bien. Estoy enseñada a venir porque me siento contenta”, comentó.
A través de estos programas, el Municipio de Guayaquil impulsa una atención integral para los adultos mayores, promoviendo espacios que favorecen el encuentro, la actividad física y la estimulación permanente, para que puedan mantener su autonomía y disfrutar de una vida activa y plena.























































































