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Con determinación y autonomía, Elizabeth Beltrán se abre camino con su bastón blanco

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Aprender a desplazarse con seguridad, reconocer su entorno y retomar sus actividades cotidianas forma parte del proceso de rehabilitación de Elizabeth Beltrán, de 63 años, quien perdió la visión a causa de una mala práctica médica. Hoy recorre distintos espacios apoyada en su bastón blanco, al que bautizó como Marcos, una herramienta inseparable que se ha convertido en su símbolo de libertad.

 

Ella forma parte del programa de rehabilitación básica funcional que ofrece el Centro Municipal de Apoyo para Personas con Discapacidad Visual “Cuatro de Enero”, dirigido a jóvenes y adultos que han perdido la visión. Este servicio está orientado al desarrollo de habilidades que promuevan la independencia, la confianza y la participación de los usuarios en su entorno familiar y social, mediante un acompañamiento integral enfocado en mejorar su calidad de vida.

 

“Para mí es un renacer. Yo en casa me chocaba con todo, inclusive me dañé la frente. Es mi símbolo de libertad porque yo con él salgo. Es mi seguridad interna y externa. Que las personas se den cuenta de que carezco de la visión y me ayuden a cruzar una calle representa mucho”, expresó Elizabeth.

 

El programa de rehabilitación tiene una duración de dos años y está organizado en módulos de tres meses. Durante este proceso, los participantes reciben formación en orientación y movilidad, uso del bastón blanco, actividades de la vida diaria, psicología, sistema braille, tecnología aplicada a la computación, terapia ocupacional, terapia física y arte.

 

Edison Canales, coordinador del servicio, explicó que la pérdida de la visión genera un fuerte impacto emocional, ya que muchas personas llegan a sentirse una carga para sus familias. En el caso de Elizabeth, recordó que ingresó al programa con una autoestima muy baja, pero que, gracias a un trabajo progresivo, ha logrado descubrir nuevas oportunidades para su vida.

 

En aproximadamente seis meses, Elizabeth ha mostrado avances significativos reflejados en una mayor motivación y confianza. Uno de sus principales logros fue obtener el primer lugar en el concurso “Cantando a Julio Jaramillo”. “Lo que nosotros tenemos como objetivo para cada uno de nuestros usuarios es que recuperen su confianza, su autonomía, su independencia y que se integren nuevamente a la sociedad”, señaló Canales.

 

Por su parte, Geoconda Soledispa, directora del Centro Municipal “Cuatro de Enero”, destacó la importancia del acompañamiento familiar durante el proceso de rehabilitación. “La familia tiene que dar apoyo en esta parte emocional. Ellos se frustran y sienten ansiedad por no poder continuar realizando las actividades que hacían cuando veían”, indicó.

 

Actualmente, se trabaja en el diseño de un proyecto de reinserción laboral orientado a adaptar las oportunidades de empleo a las habilidades adquiridas por los usuarios, con el fin de facilitar su incorporación al mercado laboral.

 

Las personas con discapacidad visual que requieran este servicio pueden solicitar atención a través de la Ventanilla Universal o acercarse directamente al centro, ubicado en las calles Machala y Bolivia. Entre los requisitos consta la presentación de un diagnóstico que permita conocer el grado de pérdida visual, a fin de realizar una evaluación y brindar la atención correspondiente.

 

De esta manera, el Municipio de Guayaquil impulsa procesos de rehabilitación e inclusión que contribuyen a que las personas con discapacidad visual recuperen su autonomía, amplíen sus oportunidades de desarrollo y participen activamente en la sociedad.

 

 

 

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