Antes de que amanezca, cuando gran parte de la ciudad aún duerme, cientos de mujeres ya están en movimiento para abrir los puestos que abastecen a miles de familias guayaquileñas. En la red de mercados municipales de Guayaquil, su esfuerzo cotidiano sostiene no solo la actividad comercial, sino también la economía de sus hogares.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora este 8 de marzo, las historias de Nancy León Remache, Karina Figueroa y Sandy Montes reflejan la constancia, el sacrificio y la determinación que caracterizan a miles de comerciantes que cada día encuentran en el trabajo una oportunidad para salir adelante.
Nancy León Remache, oriunda de Riobamba, tiene 48 años y llegó a Guayaquil a los 21 junto con su esposo en busca de mejores oportunidades. Durante sus primeros años recorrió sectores del noroeste de la ciudad, especialmente Paraíso de la Flor, cargando sacos de plantas medicinales que vendía puerta a puerta mientras construía poco a poco su hogar.
A los 24 años, cuando se abrió el Mercado de Florida Norte, inició los trámites para obtener un puesto y lo consiguió tras quince días de gestión. Desde entonces comercializa manzanilla, eucalipto, romero, matico, nogal, menta y toronjil, además de colonias e inciensos.
Su jornada empieza a las 03:00, cuando sale de su casa hacia el mercado de Gómez Rendón para abastecerse de mercadería. A las 05:00 llega a su local y a las 06:00 ya está lista para recibir a los clientes. Trabaja hasta las 16:00 y regresa a casa cerca de las 18:00 para descansar antes de retomar la rutina al día siguiente.
Otra historia es la de Karina Figueroa, comerciante del Mercado de José Mascote, quien desde hace cinco años atiende un puesto de cárnicos. Vive en la ciudadela El Recreo, en el cantón Durán, y cada día sale a las 04:00 para llegar antes de las 05:00 a recibir a sus proveedores y organizar la mercadería.
Aprendió el oficio observando a otros comerciantes y hoy trabaja junto a su hijo de 22 años. Su jornada se extiende desde las 04:00 hasta las 13:00, de lunes a sábado. Para ella, la clave del negocio está en la limpieza y el orden. Mantiene su puesto impecable para que los clientes encuentren productos frescos. Se define como una mujer emprendedora que lucha por su familia y sueña con estudiar psicología y convertirse en mayorista de carne.
La historia de Sandy Montes también está ligada desde muy temprano al esfuerzo. Tiene 34 años y prácticamente toda su vida ha estado vinculada al Mercado de Florida Norte. Empezó a trabajar a los 14 años junto a su padre en el comedor del mercado, quien le inculcó la importancia de la responsabilidad y la constancia.
Tras graduarse del colegio decidió abrir su propio puesto de abastos, que hoy administra junto a su esposo. Ambos se levantan a las 05:00 para abrir el local a las 06:00 y atender a los clientes durante toda la jornada, que suele extenderse hasta las 17:00, incluidos fines de semana y feriados.
Historias como estas se repiten a lo largo de la red de mercados municipales de Guayaquil. De los cerca de 12.000 comerciantes que forman parte de estos centros de abastecimiento, el 80% son mujeres, es decir, alrededor de 9.600. Su presencia evidencia el papel decisivo que desempeñan en la economía familiar, en la dinámica comercial de la ciudad y en la construcción del tejido social.












