En el corazón de Guayaquil, uno de sus íconos turísticos más emblemáticos, el Faro Mirador del Cerro Santa Ana, se transforma en un espacio vivo de arte y reflexión. El artista visual René Ponce García, nacido en Manabí y criado en la ciudad, lidera la creación del mural titulado “En el mar la vida es más heroica”, una obra que conecta profundamente con la identidad marítima y fluvial del puerto principal.
La propuesta artística ofrece una mirada simbólica del mar como territorio vital, donde el agua representa la unión histórica entre el río y la ciudad, un vínculo inseparable. En este recorrido visual, también se rinde homenaje al Buque Escuela Guayas y a sus marinos, íconos de orgullo nacional y embajadores culturales en los mares del mundo.
El mural, que se prevé culminar en las próximas semanas, aprovecha la estructura arquitectónica del faro para ofrecer una experiencia inmersiva. Al ingresar, los visitantes no solo observarán la obra, “sino que se sentirán parte de ella: un mar agitado envuelve el espacio en una composición cíclica e infinita que convierte al espectador en protagonista de una travesía simbólica”, acotó el artista. Con una paleta en tonos fríos (azules, blancos y celestes) y otros elementos, la obra invita a una lectura profunda donde el arte trasciende lo estético para generar reflexión, diálogo y conexión con la historia.
Este emblemático espacio también conserva su propia historia. “El faro fue trasladado desde la Isla del Muerto, en Punta de Piedra, y cuenta con más de 150 años de legado, consolidándose como guía y símbolo de orientación para la ciudad”, recordó. Su construcción, a cargo del ingeniero José María Fuentes Cabezas en 2002, sumó un valor arquitectónico que complementa su significado cultural y turístico.
Ubicado en la cima del Cerro Santa Ana, con una altura de 18,75 metros, el Faro Mirador no solo ofrece una vista privilegiada de la ciudad, sino que ahora suma un atractivo cultural que refuerza su relevancia como destino turístico.
Esta intervención artística embellece el espacio y reafirma el compromiso de Guayaquil con la promoción del arte, la cultura y el turismo, consolidando a la ciudad como un lugar donde historia, identidad y creatividad se encuentran para el disfrute de propios y visitantes.










