Bajo la calzada de la avenida Francisco de Orellana comienza a tomar forma una nueva infraestructura para la evacuación de aguas lluvias. Esta semana se inició la instalación de un colector de 440 mm de diámetro y 72 metros de longitud, cerca de la intersección con Rodolfo Baquerizo Nazur, en sentido norte-sur. La obra busca reducir la acumulación de agua en este tramo de la vía.
Los trabajos, ejecutados por el Municipio de Guayaquil, a través de EMAPAG EP e Interagua, tendrán un plazo de ejecución de 60 días.
La siguiente fase contempla la construcción de cinco sumideros en puntos donde antes no existían. Estas estructuras permitirán captar el agua que se acumula sobre la calzada y conducirla hacia la red subterránea. Además, se edificarán dos cámaras que facilitarán la conexión de las tuberías y el acceso para futuras labores de inspección y mantenimiento.
La intervención forma parte de las 19 obras incluidas en el Plan Choque IV, que contempla una inversión aproximada de USD 4 millones para fortalecer el sistema de drenaje en sectores vulnerables de Guayaquil. Paralelamente, avanzan la construcción de un ducto cajón y un colector de alivio en Alborada XIII, así como la instalación de sumideros y tirantes en la avenida Antonio Parra Velasco.
El Plan Choque es una estrategia impulsada por la actual administración municipal desde 2023. En sus tres primeras ediciones se ejecutaron 57 intervenciones, con una inversión acumulada de USD 20,8 millones.
Gracias a estas obras, sectores históricamente afectados por las lluvias cuentan hoy con infraestructura reforzada para captar y conducir las aguas pluviales. Entre ellos se encuentran el bloque 2 de la cooperativa El Fortín, Colinas del Sol, en Inmaconsa; Las Talías, en Voluntad de Dios; la calle Primera de Urdesa; y el canal 86, en la cooperativa Realidad de Dios.








