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Manos de mujeres que rompen esquemas y construyen nuevas oportunidades

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Estefanía Soria observa atentamente las indicaciones de Freddy Luna, instructor del taller de elaboración de anaqueles y repisas. Él le explica cómo colocar los tornillos que asegurarán las bisagras de las puertas del mueble que construye. Cada instrucción representa una oportunidad para descubrir nuevas habilidades y ganar confianza en el manejo de las herramientas.

 

A pocos pasos, Ángela Escalante sostiene un taladro y espera la señal del instructor para perforar la madera donde instalará las manijas del anaquel. Concentrada en la tarea, se prepara para poner en práctica lo aprendido y demostrar que el trabajo con herramientas también puede convertirse en un espacio para descubrir capacidades y desarrollar destrezas.

 

Estefanía y Ángela forman parte de las 30 mujeres inscritas en el taller convocado por ZUMAR en su centro de Bastión Popular. La participación femenina representa cerca del 50 % de las personas interesadas en esta capacitación, una cifra que refleja el creciente interés de las mujeres por aprender un oficio tradicionalmente asociado a los hombres.

 

Más allá de aprender a ensamblar muebles, estas mujeres buscan ampliar sus conocimientos, ganar autonomía para realizar reparaciones y trabajos en sus hogares y, por qué no, encontrar en esta habilidad una oportunidad para emprender. Su participación demuestra que la curiosidad, la práctica y las ganas de aprender no tienen género.

 

Estefanía Soria, de 32 años y residente de la ciudadela Las Orquídeas, considera que inscribirse en el taller fue una oportunidad para adquirir una destreza que desconocía. Nunca había utilizado un taladro, pero ahora reconoce que aprender a manejarlo no es tan complicado. “En mi vida había usado un taladro, pero me he dado cuenta de que no es tan difícil. A veces dejamos que nuestros esposos o papás lo hagan, pero nosotras también podemos hacerlo”, dijo.

 

Para ella, trabajar con madera implica mucho más que utilizar herramientas. Requiere realizar cálculos, medir, cortar las piezas con precisión e identificar los tipos de bisagras y tornillos adecuados para cada trabajo. “Las mujeres somos capaces de hacer muchas cosas. Hay un sinnúmero de herramientas que uno puede aprender a manejar y usar; todo tiene su medida”.

 

Desde Mucho Lote 1, Ángela Escalante, de 63 años, comparte esa visión. Considera que las mujeres tienen la capacidad de desempeñarse en labores que antes se atribuían principalmente a los hombres y que acceder a este tipo de capacitaciones les permite reconocer sus propias destrezas. “Al coger estos cursos, sacamos nuestras habilidades y nos damos cuenta de que podemos hacer eso y mucho más. La mujer siempre está pensando en la economía del hogar”.

 

Su interés por las herramientas nació en la infancia, y encontró en el taller la oportunidad de aprender el uso adecuado de cada instrumento y material. “Hay que perder el temor. Las mujeres somos más dedicadas, más detallistas. Yo, después de este curso, empezaré el de aluminio y vidrio”, afirmó, con la mirada puesta en nuevos aprendizajes.

 

La experiencia de Estefanía, Ángela y sus compañeras forma parte de los talleres de habilidades productivas que impulsa ZUMAR. Esta segunda edición comenzó el 5 de octubre y se extenderá hasta el 11 de diciembre, con una duración de nueve semanas. La capacitación se desarrolla todos los miércoles, de 09:00 a 12:00, en un espacio donde cada pieza de madera trabajada se convierte en una oportunidad para fortalecer capacidades, ampliar horizontes y abrir nuevas posibilidades de futuro.

 

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