En el marco del Día Mundial del Bastón Blanco, conmemorado cada 15 de octubre, la Dirección General de Inclusión Social, a través del Centro Municipal 4 de Enero, desarrolló una campaña de concienciación ciudadana orientada a sensibilizar a los guayaquileños sobre la importancia de brindar guía y asistencia oportuna a las personas con discapacidad visual.
La dinámica invitó a los ciudadanos a ponerse en el lugar de una persona ciega. Con una venda en los ojos, un bastón y el acompañamiento de un guía, los participantes experimentaron los desafíos cotidianos que implica desplazarse y cruzar una calle sin visión. La jornada contó con el apoyo de mimos y educadores urbanos, quienes, mediante expresiones corporales, explicaron a peatones y conductores cómo acercarse e identificarse adecuadamente ante una persona ciega para generar confianza durante el proceso de asistencia.
La campaña impactó directamente a más de 500 transeúntes y se desarrolló en puntos estratégicos de alta concurrencia de la ciudad, tanto en el centro, en la avenida Olmedo y Malecón Simón Bolívar, así como en la avenida 9 de Octubre y avenida Quito, como en el norte, en la Terminal Terrestre Jaime Roldós Aguilera, la Terminal Terrestre de Pascuales y el Aeropuerto Internacional José Joaquín de Olmedo.
Ángel Mera, participante de la experiencia, reflexionó sobre la jornada: “Dimensioné las dificultades cotidianas a las que se enfrentan las personas con discapacidad visual. Es fundamental concienciar a quienes tenemos todos nuestros sentidos para ofrecer nuestra colaboración”. Por su parte, Nataly Medrano expresó: “Vivir la experiencia sin ver fue desesperante al principio, pero comprendí el papel fundamental que cumple el bastón para orientarse. Invito a toda la ciudadanía a perder el miedo y brindar su ayuda”.
Educar a la ciudadanía sobre la manera adecuada de acompañar a las personas ciegas constituye un pilar fundamental para construir un Guayaquil más justo, inclusivo y accesible. A través de iniciativas como esta, la Alcaldía demuestra su compromiso con la eliminación de barreras actitudinales y arquitectónicas, promoviendo la empatía, el respeto y la autonomía de las personas con discapacidad en los espacios públicos.









