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La Filarmónica puso a bailar a la Perla del Pacífico en una noche de salsa, talento y celebración

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La música reunió a miles de guayaquileños en Guayarte la noche de este jueves, donde se presentó “La Filarmónica Vuelve a su Salsa junto a la Banda Brava & Sus Amigos”, un recital conmemorativo por los 206 años de Independencia de Guayaquil. Durante dos horas, los asistentes disfrutaron de una propuesta que fusionó la fuerza de la salsa con la riqueza de la música sinfónica y el talento de artistas invitados, en una velada marcada por la celebración, el encuentro y el orgullo por la ciudad.

 

Bajo la dirección de Manuel Campos, la Orquesta Filarmónica Municipal compartió escenario con la Banda Brava y sus Amigos, junto a Droz Band, Álex Eugenio y Manuel Marval. Violines, violonchelos, percusión e instrumentos de viento se integraron con guitarras eléctricas, bajo y batería, creando una sonoridad renovada que convirtió cada interpretación en una experiencia vibrante para los asistentes.

 

El repertorio incluyó clásicos de la salsa, boleros y propuestas de fusión con rock, en un espectáculo que confirmó la versatilidad de la agrupación y su capacidad para conectar con públicos de distintas generaciones. La presentación marcó además la cuarta incursión salsera de la Filarmónica, una apuesta artística que amplía los horizontes de la música sinfónica y la acerca a nuevos escenarios.

 

Para Bernardo Henriques, integrante de Droz Band, ser parte de esta producción tuvo un significado especial. “Es increíble haber hecho esta colaboración con la Filarmónica y saber que no se quedó en una sola canción”, expresó al recordar la oportunidad de volver a compartir escenario con la orquesta y la Banda Brava para festejar a la ciudad.

 

El artista también destacó el valor de impulsar el trabajo conjunto entre músicos locales. “Es muy bonito y chévere saber que se están uniendo las bandas que están haciendo industria”, comentó, al señalar que este tipo de espacios aportan al crecimiento de la escena musical de Guayaquil y del país.

 

Esa visión fue compartida por Ismael Henriques, quien resaltó la importancia de mantener abiertas plataformas para el arte y la cultura. “Es increíble que se siga fomentando la música y es chévere ver a la gente unida”, manifestó. Además, destacó que, en medio de tantas situaciones cotidianas, la música permite compartir en familia y con amigos.

 

Entre aplausos, coreografías improvisadas y canciones que hicieron cantar al público, La Filarmónica vuelve a su salsa se consolidó como uno de los encuentros musicales de las fiestas octubrinas, celebrando la identidad guayaquileña a través del talento local, la diversidad de géneros y el poder de la música para unir a la ciudadanía.

 

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