El cambio es visible en la calle Rumichaca, entre Febres Cordero y Franco Dávila. Donde antes había baches, hundimientos y resquebrajamientos, hoy las unidades de la Metrovía circulan sobre una nueva calzada de hormigón. Los trabajos en este carril exclusivo concluyeron y la vía ya cuenta con la respectiva señalización horizontal.
La Dirección de Obras Públicas del Municipio de Guayaquil intervino desde la base del pavimento para corregir el deterioro estructural. El asfalto fue reemplazado por hormigón armado, diseñado para soportar las cargas del transporte masivo y ofrecer una mayor durabilidad.
La renovación también llegó al subsuelo. Se reconstruyeron ramales de aguas servidas que presentaban daños y provocaban rebosamientos y malos olores, atendiendo así problemas que afectaban el entorno de esta transitada calle.
Esta intervención forma parte de un contrato de USD 4 millones destinado a rehabilitar 25 kilómetros de vías en el centro y sur de la ciudad. En Rumichaca, los trabajos continúan en otros dos tramos. Entre Piedrahita y Julián Coronel, desde la semana pasada se coloca el hormigón que sustituirá la antigua carpeta asfáltica. Mientras tanto, entre Alejo Lascano y Manuel Galecio, varios frentes avanzan en la repotenciación de los sistemas hidrosanitarios.
La recuperación de Rumichaca se integra al plan municipal para reforzar con hormigón las calles del centro, que ya abarca 50 vías entre obras culminadas y en ejecución. Esta estrategia busca proporcionar mayor resistencia y durabilidad a corredores que sostienen el transporte público y la actividad comercial, mediante la renovación de calzadas deterioradas para soportar el tránsito constante.









