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Empleo, comercio y desarrollo: el efecto de la obra pública municipal en los barrios

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Una calle en mejores condiciones también puede transformar la dinámica de un barrio. En la vía principal del bloque 6 de Flor de Bastión, pavimentada hace un año, ahora se observa una mayor actividad comercial, con restaurantes, tiendas de abarrotes y bazares que atienden a moradores y visitantes.

 

Evelyn Reina, propietaria de una tienda, recuerda que las condiciones anteriores de la vía dificultaban el acceso, especialmente durante las lluvias. “Antes sí estaba bastante fea; llovía y se empozaba. Gracias a que ahora ya está regenerada, pues sí, actualmente se vende más, está más comercial”, relató. Para ella, el cambio se refleja directamente en su negocio: “Vienen más clientes, lógicamente”.

 

Este efecto se replica alrededor de proyectos de mayor escala. En la cooperativa Juan Pablo II, situada junto al terreno donde se construye la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Los Merinos, los moradores han encontrado oportunidades de empleo, alimentación, comercio y alquiler de viviendas para trabajadores. Cristian Guayi, habitante de la zona, ingresó al proyecto como ayudante de obra y posteriormente asumió funciones como bodeguero de equipos mecánicos. “Para mí, Los Merinos es un proyecto muy importante en mi vida porque es un proyecto ecológico que contribuye al desarrollo sostenible y al bienestar de la comunidad”, expresó.

 

La construcción de Los Merinos genera más de 600 empleos directos y más de 3.000 indirectos mediante una red de proveedores locales de materiales de construcción, guardianía, transporte, limpieza, equipos y servicios técnicos. Parte de ese movimiento económico llega directamente a las familias del sector. Una muestra es Sazón Casero, iniciativa en la que participan moradores de la cooperativa, quienes venden alimentos mediante turnos, mientras Irma Montesdeoca permanece al frente del establecimiento. “Somos 13 personas de aquí, de nuestra cooperativa, a quienes nos han dado esta oportunidad para trabajar”, señaló.

 

La actividad generada por la obra también alcanza a quienes venden hielo, preparan productos o alquilan viviendas a trabajadores. “Esta obra sí ha tenido un gran impacto en nuestra cooperativa (…) tenemos personas trabajando aquí, tanto mujeres como varones”, afirmó Montesdeoca. Para la moradora, las nuevas fuentes de ingreso han cambiado la dinámica del sector: “Con esto hemos dado un poco de vida a nuestra cooperativa”.

 

Estos casos muestran el impacto cotidiano de una política de inversión que también repercute en la economía general de Guayaquil. Desde mayo de 2023 hasta septiembre de 2026, las obras impulsadas por cinco dependencias municipales representan una inversión de USD 809,8 millones.

 

EMAPAG EP concentra USD 388,3 millones; la Dirección de Obras Públicas, USD 328,3 millones; la Autoridad Aeroportuaria, USD 65,3 millones; la Fundación Guayaquil Siglo XXI, USD 16 millones; y la Fundación Terminal Terrestre, USD 11,7 millones.

 

En el mismo período se reportan más de 113.000 empleos generados: 57.000 mediante las intervenciones de la Dirección de Obras Públicas, 51.000 a través de los proyectos de EMAPAG EP y 5.000 por las obras de la Autoridad Aeroportuaria.

 

Las cifras expresan la dimensión general de la inversión; los testimonios permiten observar su impacto más cercano. Desde una tienda que recibe más clientes hasta una familia que obtiene ingresos por preparar alimentos, cada intervención puede extender sus beneficios más allá de la infraestructura y generar nuevas oportunidades.

 

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