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Espacios culturales se convierten en lugares de encuentro y aprendizaje entre generaciones

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Niños y adultos conocieron la historia del Gran Incendio de Guayaquil, ocurrido el 5 de octubre de 1896, durante una jornada de narración y cuentos desarrollada en la Sala de la República del Museo Municipal de Guayaquil.

 

Durante la actividad se relató cómo el incendio consumió más de 80 manzanas y destruyó edificios, viviendas y negocios. El flagelo se inició en las calles 9 de Octubre y Pedro Carbo, en el sector donde actualmente se encuentra la iglesia San Francisco.

 

“Realmente me parece interesante enseñar a los niños sobre la cultura y todo lo que ha pasado en Guayaquil. A la administración le digo que continúe y siga adelante, y que difunda más estas actividades. A los padres, que traigan, acompañen e incentiven a sus hijos a venir a estos espacios culturales aquí en Guayaquil”, comentó Silvia López, asistente a la jornada.

 

Como parte de la actividad, luego de conocer la historia, los más pequeños participaron en una sesión de pintura y conocieron el guimbalete, una herramienta utilizada por los bomberos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX para combatir incendios. Este mecanismo, también conocido como bomba de palanca, permitía impulsar agua para controlar y sofocar las llamas.

 

Este tipo de actividades acerca la historia y el patrimonio de Guayaquil a las familias de manera educativa y participativa, al tiempo que permite que niños y adultos conozcan acontecimientos que forman parte de la memoria de la ciudad. Así, los espacios culturales se convierten en lugares de encuentro, aprendizaje y transmisión de conocimientos entre generaciones.

 

 

 

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