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Karine, Alexis y Cecilia: mujeres que transforman sus comunidades desde la construcción de paz

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Prevenir la violencia y fortalecer la convivencia desde los barrios es el objetivo que hoy une a 110 mujeres lideresas de la Red de Mujeres Constructoras de Paz de Guayaquil (RMCPG). Con determinación, responsabilidad y resiliencia, impulsan acciones que promueven la integración, la inclusión y el fortalecimiento de los vínculos familiares, convirtiéndose en agentes de transformación en sus comunidades.

 

La Red de Mujeres Constructoras de Paz se conformó en junio de 2024 como una iniciativa implementada por agencias de la ONU, en articulación con el Municipio de Guayaquil, a través de la Gerencia de Reconstrucción del Tejido Social de la Empresa Pública Municipal para la Gestión de Riesgos y Control de Seguridad de Guayaquil, Segura EP.

 

Su propósito es fortalecer las capacidades de la sociedad civil para prevenir la conflictividad y las violencias desde un enfoque de derechos humanos. Para ello, las participantes recibieron formación en el marco del proyecto "Capacidades para la paz, la seguridad y la reducción de las violencias en Ecuador – Construimos Paz", de ONU Mujeres, financiado por el Fondo para la Consolidación de la Paz de las Naciones Unidas.

 

Como parte de este proceso, las lideresas fortalecieron sus conocimientos y habilidades mediante talleres como Soy Sorora, Tejiendo Liderazgos, Nos Queremos, Nos Cuidamos, Nuestra Voz, Nuestros Derechos, Tejiendo Redes contra la Violencia, Mujeres que Cambian Vidas y Construyendo el Futuro Juntas. Hoy ese aprendizaje se refleja en acciones concretas que impactan positivamente en distintos sectores de la ciudad.

 

Una de esas historias es la de Karine Betancourt Martínez, una mujer esmeraldeña que desde hace 22 años reside en la Isla Trinitaria, donde trabaja para fortalecer la integración familiar. Como presidenta de la Fundación Vallolet, impulsa el acompañamiento en el control de tareas, el refuerzo escolar para niños y jóvenes, además de talleres dirigidos a padres de familia. “Educamos a ese padre para que se sienta con su hijo, para que dialogue y lo escuche. Que los espacios de ocio sean recreativos, que haya juegos como la pelota, la rayuela, el trompo y la canica. Como líderes comunitarias ayudamos a transformar esas vidas para que el joven no tenga que depender de la calle, sino del hogar y su comunidad”, expresó emocionada.

 

En el Guasmo, Alexis Engracia también multiplica ese compromiso, promoviendo una comunicación más activa entre vecinos y fomentando el conocimiento de los derechos y los valores como herramientas para fortalecer la convivencia. “He podido conocer a mujeres grandiosas, quienes son parte de esta Red Constructora de Paz. Entre todas nos hemos dado la mano. Queremos que todo nuestro entorno y las personas que estén a nuestro alrededor surjan, que nuestra familia esté bien”, indicó.

 

La transformación también se vive en La Pradera, donde Cecilia Rodríguez Obregón asegura que formar parte de esta iniciativa fortaleció su liderazgo y compromiso con su comunidad.

 

“Hay un antes y un después de esta administración. Nos toman en cuenta como lideresas para ser voces activas y eso no había antes. Nos sentimos protagonistas del desarrollo de nuestra comunidad”, aseguró.

 

Las historias de Karine, Alexis y Cecilia reflejan el impacto de una iniciativa que fortalece el liderazgo femenino y la participación ciudadana como herramientas para reconstruir el tejido social. Con estas acciones, Guayaquil demuestra su compromiso con la construcción de comunidades más unidas, resilientes y pacíficas, donde las mujeres desempeñan un papel protagónico en la transformación de sus territorios.

 

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