Este jueves 25 de junio, a las 21:00, Estados Unidos saltará al campo ante Turquía en su tercer encuentro de la Copa Mundial 2026. Mientras las barras de ambos países se preparan para el duelo, Guayaquil vive el partido de una manera particular por su vínculo especial con la potencia norteamericana: desde hace más de 200 años, específicamente desde 1825, comparte cancha con Estados Unidos gracias a una relación diplomática que se inició incluso antes de que Ecuador existiera como república.
Cuando las nuevas naciones sudamericanas buscaban reconocimiento internacional tras la Independencia, Guayaquil (entonces principal puerto de la Gran Colombia en el Pacífico) dio un paso clave. En 1825, Estados Unidos estableció aquí su primer consulado en Sudamérica, con William Wheelwright como primer cónsul.
“Dentro de ese periodo de Independencia, siendo Guayaquil el puerto importante de Colombia que era, tuvo el reconocimiento, digámoslo así, de haber sido sede del primer consulado que Estados Unidos estableció en Sudamérica”, destacó el asesor de la Municipalidad de Guayaquil, el abogado Xavier Flores Aguirre.
La importancia de la ciudad portuaria no pasó desapercibida para Washington. En 1825, Guayaquil ni siquiera era la segunda ciudad más poblada del territorio sur de la Gran Colombia (se ubicaba detrás de Quito y Cuenca), pero su papel económico como eje exportador de cacao y su ubicación estratégica la convirtieron en un socio natural. El consulado, que posteriormente ascendió a la categoría de Consulado General en 1884, es uno de los más antiguos de América Latina y el único de Estados Unidos en el hemisferio occidental, fuera de México, Brasil y Canadá.
A lo largo de estas dos centurias, personalidades notables han representado a Estados Unidos en la ciudad. Entre ellas destaca Thomas Nast, considerado el padre de las caricaturas políticas modernas, creador de la imagen actual de Santa Claus y popularizador del burro demócrata y del Tío Sam, quien ejerció como cónsul en 1902. “Siempre hubo personas que tenían intereses, negocios o un reconocimiento importante aquí en la comunidad”, señaló Flores.
Hoy esa relación se traduce en cifras concretas. Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones no petroleras ecuatorianas, de las cuales el 80 % sale de Guayaquil. Además, el aeropuerto José Joaquín de Olmedo se consolida como la principal puerta de entrada y salida de pasajeros entre Ecuador y Estados Unidos, reflejando un intenso intercambio económico, turístico y humano.
El Consulado General presta servicios a los habitantes de las Galápagos, Manabí, Guayas, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Cañar, Azuay, Loja y Zamora Chinchipe, manteniendo viva una relación que trasciende lo diplomático.
Mientras la pelota ruede este viernes en el Mundial, Guayaquil seguirá jugando en la misma cancha que Estados Unidos: con una historia compartida, intereses comunes y una amistad que ya supera los dos siglos.
“Entonces tiene una importancia cultural, obviamente una importancia económica y una importancia política por los vínculos que se generan (…) Más de 200 años de representación diplomática; no hay muchas ciudades de la región que puedan decir lo mismo que puede decir Guayaquil de sí misma, así que hay que tener una nota de orgullo alrededor de eso”, concluyó Flores.








