Recuperar independencia y desenvolverse con seguridad en la vida diaria es una posibilidad real para personas con discapacidad visual en Guayaquil. El Centro Municipal de Apoyo para Personas con Discapacidad Visual Cuatro de Enero, ubicado en las calles Machala y Bolivia, ofrece atención especializada gratuita dirigida a quienes han perdido la visión total o parcial.
El espacio, administrado por la Dirección de Inclusión Social (DIS), brinda un abordaje integral que incluye terapias psicológica, visual, ocupacional, de lenguaje y física, además de estimulación temprana, escolaridad, inclusión educativa y rehabilitación básica funcional.
Uno de los servicios más relevantes es la terapia visual para personas con baja visión. A través de técnicas específicas, como el uso de contrastes entre colores negros, amarillos y blancos mediante una caja de luz, se logra mejorar la percepción de los objetos. Este método permite que el paciente pueda enfocar, seguir y rastrear con mayor precisión, optimizando su campo visual y facilitando su desempeño en actividades cotidianas.
La directora del Centro, Geoconda Soledispa, explicó que atienden a jóvenes y adultos que por diferentes motivos han perdido la visión total o parcial. “El centro logra su independencia y a hace su proceso de adaptación para que se pueda reinsertar en la familia, en la sociedad y si es posible en el sistema laboral”, dijo.
El proceso de formación tiene una duración de un año y medio e incluye terapia ocupacional, aprendizaje de Braille, apoyo psicológico, orientación y movilidad, así como el uso del bastón. Estas herramientas permiten fortalecer la autonomía personal y promover la inserción social y laboral.
La terapeuta Lourdes Pérez destacó la importancia de intervenir a tiempo, especialmente en casos de baja visión. “El padre le tocaría ser constante en esa estimulación porque el ojo desarrolla desde los 0 meses hasta los diez años porque de ahí no se puede seguir estimulando”, mencionó.
Los resultados se reflejan en historias de vida como la de Lidia Suarez, madre de una niña de 10 años que asiste al centro desde los dos años y que hoy estudia en séptimo de básica en una institución regular. “Hay que hacer todo lo posible para desarrollar la visión de nuestros hijos porque son ellos los que van a desarrollarse en un momento solos y la escuela nos brinda ese apoyo. Es muy beneficioso para los niños porque no se los excluye”, indicó.
A través de estos servicios, el Municipio de Guayaquil fortalece la inclusión y genera oportunidades reales para que las personas con discapacidad desarrollen sus habilidades y mejoren su calidad de vida.











