Con el ritmo constante de la aguja sobre la tela, mujeres guayaquileñas transforman su tiempo en aprendizaje y nuevas oportunidades. En el taller de Corte y Confección del Centro de Atención Municipal Integral (CAMI) Fertisa, cada puntada representa un paso hacia la independencia económica y el fortalecimiento personal.
Esta iniciativa, impulsada por la Dirección de la Mujer de la Alcaldía de Guayaquil, se consolida como un espacio de formación integral que combina capacitación técnica con desarrollo personal. A través de talleres y charlas, las participantes potencian sus habilidades y encuentran herramientas para mejorar su calidad de vida.
El curso, de modalidad teórico-práctica y con una duración de 12 semanas, abarca desde el trazado de patrones y la selección de telas hasta el corte y confección de prendas básicas. Más allá del aprendizaje técnico, el proceso fomenta la creatividad, fortalece la autoestima y promueve la autonomía.
Una de las beneficiarias, Elizabeth Baque, residente de la cooperativa Santiaguito de Roldós, descubrió en este espacio una oportunidad para crecer. “Es importante la ayuda que nos da nuestro alcalde para tener un ingreso más, con todos los talleres que nos proporcionan y poder salir adelante. Aquí nos conocemos todas, nos ayudamos y apoyamos. Hemos hecho una familia”, dijo.
De manera similar, Martha Bonoso, habitante de la ciudadela La Fragata y costurera de oficio, decidió perfeccionar sus conocimientos para emprender junto a su hija Kelly Loor Bonoso. “Soy una persona muy activa. Me gusta aprender y ahora con la costura espero ayudar a mi hija para poder solventarnos económicamente”, mencionó.
Con este tipo de acciones, la Alcaldía de Guayaquil impulsa oportunidades reales para que más mujeres fortalezcan su autonomía, generen ingresos y construyan un futuro con mayores posibilidades.












