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La feria flotante que sorprendió a los guayaquileños hace más de cien años

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Seis años después del fin de la I Guerra Mundial, Guayaquil vivía un momento de transformación urbana con la construcción del Palacio Municipal. En ese contexto, un hecho inusual captó la atención de la ciudad: la llegada de una imponente embarcación italiana de 160 metros de largo y 20 de ancho que despertó la curiosidad de miles de ciudadanos.

 

El buque era una feria flotante que mostraba avances industriales, culturales y oportunidades para comerciar con la Italia de Benito Mussolini. La delegación estaba encabezada por Giovanni Giuriati, embajador especial del rey Víctor Manuel III, y Carlo Grenet, comandante de la Regia Nave Italia.

 

El crucero comercial zarpó del puerto italiano de La Spezia el 18 de febrero de 1924 e inició una gira internacional que se extendió por casi cinco meses. Durante su recorrido visitó Brasil, Argentina, Chile y otros países de la región, antes de arribar el 2 de agosto a las cercanías de la isla Puná con una delegación de 750 personas.

 

El interés que generó la visita fue inmediato. Por 1 sucre (unos USD 4 en 2026) podían abordar embarcaciones a vapor para trasladarse desde la ciudad hasta el buque y regresar. La experiencia resultaba única: recorrer en pocas horas una muestra de la cultura, la industria y el comercio italiano.

 

A bordo se podían encontrar músicos, cerámica, mármol, bronce, exposición de cuadros, perfumes, textiles, productos químicos y una sala dedicada al libro. También había bares, vinos, un salón estilo veneciano y un cinematógrafo que proyectaba obras públicas italianas. La muestra incluía además avances de la industria bélica, eléctrica, automovilística y mecánica. Así lo evidencian fotografías y planos publicados en la prensa de aquellos días.

 

La presencia de la nave europea se convirtió en uno de los acontecimientos internacionales más comentados de ese año. Diplomacia, comercio y espectáculo se combinaron en un evento sin precedentes para una ciudad que en ese momento contaba con apenas 120.000 habitantes, según el censo de 1920.

 

Los diarios de la época dedicaron amplios espacios a cubrir la visita. Se reseñaron cenas organizadas en el Club de la Unión, encuentros en la Sociedad de Beneficencia Garibaldi y el llamado del Concejo Cantonal para que los ciudadanos enarbolen el pabellón nacional en sus hogares. Incluso se publicaron artículos en idioma italiano.

 

Diario El Telégrafo tituló: “La nave italiana fondeó en Puná ayer a las 2 y 20 pm” y en otra publicación destacó “El imponente arribo de la regia nave exposición Italia al puerto de Guayaquil”. Así quedó registrado uno de los episodios internacionales más llamativos en la historia de la ciudad puerto, hace más de cien años.

 

Historias como esta forman parte del patrimonio documental que resguarda la Biblioteca Municipal de Guayaquil, abierta al público de lunes a viernes, de 08h30 a 17h00, en las calles República de Guayaquil entre Chile y Pedro Carbo.

 

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