El rol de la mujer en Guayaquil trasciende los espacios del hogar. Más allá de atender a sus hijos, pareja y responsabilidades familiares, muchas asumen desafíos laborales y emprendimientos que fortalecen la economía del hogar y contribuyen al desarrollo de la ciudad, demostrando fortaleza, organización y compromiso día a día.
Esther, guayaquileña de 25 años, es ejemplo de esa entrega. Como Agente de Control Municipal (ACM), inicia sus jornadas desde tempranas horas con la vocación de servir, proteger el espacio público y orientar a la ciudadanía. Cada día observa su entorno, evalúa posibles situaciones y permanece atenta para garantizar el orden, orientar a ciudadanos y turistas, y velar por el cumplimiento de las ordenanzas. Para ella, uno de los mayores orgullos de su labor es ayudar a quien lo necesita, ya sea brindando una dirección o auxiliando ante una emergencia.
El trabajo en la calle no está exento de retos. Esther reconoce que controlar las emociones es uno de los mayores desafíos, y destaca que las capacitaciones en inteligencia emocional y toma de decisiones le permiten actuar con imparcialidad y firmeza en momentos de presión. Además, motiva a otras mujeres a confiar en sus capacidades y pide a la ciudadanía mantener la confianza en sus autoridades, recordando que los agentes se capacitan constantemente para brindar apoyo y soluciones.
En paralelo, Martha Méndez, madre de dos hijos y esposa, inicia sus jornadas desde las 05:30 de la mañana para cumplir su horario en Urvaseo de 06:30 a 15:00. Hace cinco años se unió a esta empresa, motivada por el bienestar de su familia y el deseo de aportar a la economía del hogar. Con carretilla, pala y escoba en mano, recorre aceras, cunetas y bordillos, recogiendo alrededor de ocho sacos diarios de desechos. Su trabajo no solo mantiene limpia la ciudad, sino que refleja el compromiso y la dedicación que hoy distinguen a muchas mujeres en espacios que antes eran dominados por hombres.
“Me siento orgullosa por lo que hago”, afirma Martha, convencida de que su labor es fundamental. Aunque en ocasiones enfrenta actitudes poco adecuadas, asegura que el amor propio y la responsabilidad la impulsan a seguir adelante.
Las historias de Esther y Martha representan a miles de mujeres guayaquileñas que, desde distintos ámbitos, fortalecen la seguridad, el orden y el desarrollo social de la ciudad. La Alcaldía de Guayaquil reconoce y respalda el trabajo digno y profesional de estas mujeres, cuyo esfuerzo diario contribuye a construir una ciudad más justa, limpia y solidaria.











