Llevar obras a sectores históricamente relegados es el sello de la administración del alcalde Aquiles Alvarez. De ahí que 280 kilómetros de calles de tierra han sido pavimentadas en diferentes sectores del noroeste de Guayaquil, mejorando la calidad de vida de miles de habitantes que durante décadas convivieron con lodo, polvo y dificultades para movilizarse.
Las intervenciones se concentran principalmente en Flor de Bastión. Allí se ejecutaron contratos de pavimentación y alcantarillado pluvial en los bloques 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 20 y 21, además de cooperativas como Las Delicias, Valle de la Flor, Nueva Guayaquil y Tiwintza. Actualmente, se ejecuta un contrato para pavimentar los bloques 3, 4 y 5 de Flor de Bastión, con una inversión de USD 12,9 millones, que beneficia a 13.000 habitantes.
El cambio es notorio en la vida diaria de las familias de estos sectores, como lo señala Sonia Plúas, moradora de Flor de Bastión: “Desde hace más de 40 años nadie había venido a arreglar las calles, ni los alcaldes anteriores. Pero, gracias a Dios, el alcalde actual nos ha tomado en cuenta con esta obra que es muy necesaria, porque caminábamos entre lodo; era pésimo para los niños y los ancianitos. Los carros no entraban. Ahora ya estamos viendo las obras”.
La planificación también alcanza sectores que por décadas no contaron con servicios básicos formales, como Sergio Toral, Monte Sinaí y Realidad de Dios. Mientras avanzan las obras hidrosanitarias, se ejecutan mejoras con relleno, reconformación y asfalto reciclado para garantizar calles firmes y facilitar la movilidad de las familias.
En Ciudad de Dios se desarrolla una intervención sin precedentes: por primera vez se trabajan todas las calles del sector. En administraciones anteriores solo se intervenían las dos vías principales por donde circulaban los buses. Actualmente se reconforman más de 50 calles con material de préstamo importado, de mayor resistencia. La obra beneficia a 20.000 habitantes, con una inversión de USD 2,2 millones.
La pavimentación de calles de tierra no solo transforma el entorno. También implica desplazamientos más seguros, acceso para ambulancias y transporte escolar, y mejores condiciones para el comercio barrial. Así se construye ciudad: llevando obra pública donde más se necesita.











