Proteger la infraestructura pública, garantizar la continuidad del servicio y frenar el robo de cables forman parte de la estrategia que ejecuta el Municipio de Guayaquil, a través de la Dirección de Obras Públicas, en el sistema de alumbrado bajo su competencia.
Desde 2024, la administración municipal ha destinado USD 475 mil para la reposición de materiales sustraídos. Esta situación impulsó la aplicación de un diseño eléctrico antihurto que hoy se incorpora tanto en nuevas obras como en cada intervención de mantenimiento.
La metodología parte de un análisis técnico de cada sector. Según sus características, se adoptan medidas específicas para dificultar la sustracción de componentes eléctricos y reducir los puntos vulnerables.
Entre las principales acciones está la implementación de cableado aéreo en reemplazo del tendido soterrado bajo aceras. Cuando las condiciones técnicas obligan a mantener instalaciones subterráneas, se utiliza un conductor especial de aluminio tipo TTU (aislante grueso), material que, a diferencia del cobre, no resulta atractivo para el mercado informal de reciclaje debido a su bajo valor comercial.
Adicionalmente, las cajas de conexión y derivación eléctrica se reubican en zonas de difícil acceso, “donde se requiere tener herramientas o equipos especializados, escaleras telescópicas, o se necesita carros canasta; es decir, hacemos que sea mucho más complejo el tema del hurto de materiales eléctricos”, explicó Xavier Zambrano, Coordinador de Obras Eléctricas.
Este esquema se aplica de manera progresiva en luminarias que son competencia del Municipio de Guayaquil, como postes metálicos y áreas regeneradas, fortaleciendo la seguridad del sistema y resguardando la inversión pública.














