En la esquina de las calles Pedro Carbo y Colón, en el corazón del casco central de Guayaquil, Delia Pusay, de 58 años, ha convertido un modesto puesto de periódicos en su bastión de supervivencia desde 2010. Madruga cada día a las 07:00 para vender ejemplares hasta las 17:00, de lunes a sábado. Esta madre de tres hijos sacó adelante a su familia gracias a esta labor sacrificada.
“Este es un trabajo bien duro, bastante sacrificado, porque hay que madrugar. Con el ejemplar hay que salir en la mañana; las personas se interesan por el periódico”, confesó Pusay, quien ve con esperanza el censo de ‘canillitas’ impulsado por la Dirección de Urbanismo, Movilidad, Catastro y Edificaciones (DUMCE), pues podría estabilizar su actividad y evitar el regreso a la venta ambulante informal.
El censo y mapeo de puestos fijos de venta de periódicos, revistas y productos afines inició el 31 de marzo del año pasado. La iniciativa recopila datos técnicos que sustenten una ordenanza regulatoria para organizar el mobiliario urbano en la ciudad. Hasta la fecha, el proceso registra un avance del 48,99%, cubriendo el Área de Gestión Administrativa (AGA) Centro y las AGA 10, 11, 13, 14, 15, 16, 17 y 18, lo que abarca 35 sectores en el sur de Guayaquil.
Entre los hallazgos preliminares destaca la alta concentración de puestos en el sector Centro, con una densidad notable en aproximadamente 500 manzanas, en contraste con la baja o nula presencia en el sur. Además, se observa un cambio predominante en el uso de estos mobiliarios, ya que muchos incorporan la venta de otros productos, como dulces y snacks, así como modificaciones estructurales no estandarizadas realizadas por los propietarios.
Hasta ahora se han censado 217 ‘canillitas’, con predominio femenino. La mayoría son mujeres entre 20 y 50 años, seguidas por adultas mayores de entre 50 y 75 años. La participación masculina es menor y se concentra principalmente en adultos mayores, además de un reducido grupo de hombres jóvenes.
Al igual que Pusay, Ana Yumaglla, de 44 años, atiende su puesto en la esquina de Colón y Malecón desde 2016. Genera hasta USD 50 diarios para mantener a sus hijos, de 17 y 5 años. Antes se dedicaba a la venta ambulante de naranjas; hoy ha diversificado su oferta con snacks y dulces, y respalda el censo como un paso hacia la regularización.
El proceso abarca 95 sectores distribuidos en las AGA, desde la A01 hasta la A18, además del AGA Centro. Se prevé culminarlo a finales de julio de 2026, cubriendo la totalidad de los puestos existentes en Guayaquil. Una vez concluido, se elaborará una ordenanza regulatoria que establecerá criterios para la ubicación adecuada de los puestos, la regularización de la actividad, la estandarización del mobiliario y parámetros de seguridad, accesibilidad y circulación peatonal.
La iniciativa busca organizar el espacio público y garantizar condiciones dignas para estos trabajadores autónomos, mayoritariamente mujeres que enfrentan desafíos diarios en las calles.
Para Pusay y Yumaglla, el censo representa una oportunidad de estabilidad en un oficio tradicional que, pese a la era digital, sigue siendo vital para informar a la ciudadanía guayaquileña.









